Historia y patrimonio · Memoria y territorio

Terremoto de 1986: reconstrucción y lecciones

El sismo del 10 de octubre de 1986 tuvo magnitud 5,7 y dejó entre 1.000 y 1.500 muertos. Qué falló en las construcciones, cómo fue la reconstrucción y qué normas nacieron después del desastre.

Ilustración editorial sobre el terremoto del 10 de octubre de 1986 en San Salvador
Ilustración: Infolenca · Edición 2026

Lo esencial

5,7

magnitud momento del sismo del 10 de octubre de 1986.

Servicio Geológico de Estados Unidos
1.000–1.500

fallecidos según los recuentos más citados y el informe de campo de EEFIT.

EEFIT (1987); ContraPunto (2026)
US$1.030 millones

en daños físicos, equivalentes a una cuarta parte del PIB de 1986.

Banco Mundial (2004)

El viernes 10 de octubre de 1986, a las 11:49 de la mañana, un terremoto sacudió San Salvador durante varias decenas de segundos. El sismo tuvo magnitud momento 5,7 y su foco estuvo a unos 7 kilómetros de profundidad, según el registro del Servicio Geológico de Estados Unidos. Para los estándares de la región, era un sismo moderado.

Provocó uno de los desastres más costosos de la historia salvadoreña. Un edificio de oficinas de seis pisos colapsó en el centro; una escuela se derrumbó con 43 niños dentro; un deslizamiento sepultó casas en Santa Marta. La ciudad descubrió ese día que sus normas de construcción no servían.

Qué pasó

El epicentro se localizó unos 5 kilómetros al norte de Tonacatepeque, con coordenadas 13,827 de latitud norte y 89,118 de longitud oeste, a 7 kilómetros de profundidad, según el catálogo del Servicio Geológico de Estados Unidos. El origen se registró a las 17:49:24 del tiempo universal coordinado, es decir, las 11:49 locales.

La primera magnitud que circuló fue equivocada. El Centro de Investigaciones Geotécnicas informó 7,5 y esa cifra se repitió durante meses en la prensa nacional y extranjera, según el informe de campo que la sociedad británica EEFIT publicó en 1987. Los cálculos posteriores dieron magnitud de ondas superficiales 5,4 y 5,5, magnitud de ondas de cuerpo 5,0 y magnitud momento 5,7.

El error no fue un detalle. Un 7,5 sugiere un evento de otra escala y orienta mal la respuesta, la evaluación de daños y el diseño de las réplicas. El propio informe de EEFIT señala que el sismo fue pequeño en términos sismológicos y que el daño desproporcionado se explica por su cercanía a una gran ciudad y por la poca profundidad del foco.

Por qué un sismo de 5,7 destruyó una capital

San Salvador está construida sobre depósitos de ceniza volcánica. El informe de EEFIT describe capas de ceniza volcánica retrabajada por el agua, de entre 5 y 20 metros de espesor, con niveles freáticos altos por el bombeo para el abastecimiento de agua. Esos suelos amplifican el movimiento y pueden perder resistencia durante el sacudimiento.

A eso se sumó la construcción. El informe documenta que las viviendas de bahareque y las de madera resistieron mejor, mientras la mampostería no reforzada y varios edificios de concreto fallaron. La vulnerabilidad no estaba repartida: se concentró en la vivienda pobre y en las edificaciones construidas sin control técnico.

Las víctimas

El número de muertos se calculó sobre la marcha y nunca se conoció con exactitud. El informe de EEFIT estimó alrededor de 1.500 fallecidos y 10.000 heridos, y advirtió que la cifra habría sido varias veces mayor si el sismo hubiera ocurrido de noche, cuando la mayoría de la gente estaba dentro de las casas. El Banco Mundial adoptó después las mismas cifras: 1.500 muertos, 10.000 heridos y 300.000 personas sin vivienda.

Otros recuentos son más bajos. En 2026, el diario digital ContraPunto señaló que las cifras históricas más citadas sitúan los fallecidos alrededor de 1.000 y las personas afectadas o desplazadas alrededor de 200.000, con la advertencia de que las fuentes no usan los mismos criterios para contar a quienes perdieron la casa.

Los derrumbes explican buena parte de las muertes. El informe de EEFIT documenta tres episodios: el deslizamiento de Santa Marta, que mató a unas 50 personas; el colapso de la escuela Don Juan Bosco, donde murieron 43 niños; y el edificio Rubén Darío, de seis pisos, donde fallecieron todos los ocupantes de las oficinas. La mayoría de las víctimas murió dentro de viviendas, no en la calle.

Las cifras del 10 de octubre de 1986

IndicadorCifraFuente
FallecidosAlrededor de 1.500EEFIT (1987); Banco Mundial (2004)
FallecidosAlrededor de 1.000Recuentos históricos más citados, según ContraPunto (2026)
HeridosAlrededor de 10.000EEFIT (1987); Banco Mundial (2004)
Personas sin viviendaHasta 300.000EEFIT (1987); Banco Mundial (2004)
Personas afectadas o desplazadasAlrededor de 200.000ContraPunto (2026)
Daño físicoUS$1.030 millonesBanco Mundial (2004)
Costo total, incluida la producción perdidaUS$1.500 a 2.000 millonesEEFIT (1987)
Peso del daño sobre el PIB de 1986Una cuarta parteBanco Mundial (2004)
Infraestructura hospitalaria dañadaAlrededor del 80 %ContraPunto (2026), con base en antecedentes del Ministerio de Salud

Fuente: EEFIT (1987); Banco Mundial, informe 28389 (2004); ContraPunto (2026).

La diferencia entre 1.000 y 1.500 no cambia la magnitud del desastre, pero sí importa para aprender de él. Los conteos se hicieron en medio de la emergencia, con cuerpos bajo los escombros, familias que migraron a otros departamentos y sin un registro único de defunciones. Cuarenta años después, la cifra sigue citándose sin advertir que es una estimación.

El costo económico

El Banco Mundial calculó el daño a los activos físicos en 1.030 millones de dólares, equivalentes a una cuarta parte del producto interno bruto de 1986. El informe de EEFIT, que sumó la producción perdida, habló de 1.500 a 2.000 millones, con apenas un 10 % asegurado.

El golpe llegó en el peor momento posible. El país llevaba seis años de guerra civil, con unas 60.000 personas muertas según el cálculo que cita el propio informe británico. La inflación había pasado del 22 % a comienzos de 1986 al 34 % en el primer semestre, y a más del 40 % a comienzos de 1987. Más de un tercio de la población de San Salvador, estimada en 1,5 millones de habitantes, quedó directamente afectada.

La respuesta normativa

El terremoto dejó al descubierto que el país no tenía un reglamento sísmico actualizado. La reacción llegó dos años y medio después: el 12 de septiembre de 1989, el Órgano Ejecutivo emitió el Reglamento de Emergencia de Diseño Sísmico, Decreto 14, publicado en el Diario Oficial del 14 de septiembre. El propio reglamento se declaró transitorio, mientras el Ministerio de Obras Públicas elaboraba uno definitivo con el gremio de ingenieros y arquitectos.

La norma de emergencia introdujo algo que faltaba: clasificar las edificaciones por uso y exigir requisitos mayores a las que deben funcionar después de un sismo. El grupo I incluyó hospitales, centros de salud, estaciones de bomberos y centrales telefónicas; el grupo II, escuelas, mercados, edificios de gobierno y locales de alta ocupación.

El reglamento definitivo tardó siete años más. El 23 de octubre de 1996 se emitió el Reglamento para la Seguridad Estructural de las Construcciones, Decreto 105, que reemplazó al de emergencia y remitió a la Norma Técnica para Diseño por Sismo. Entre 1986 y 1996, el país construyó durante una década con reglas provisionales.

La reconstrucción

El Banco Mundial aprobó el 16 de octubre de 1987 un crédito de 65 millones de dólares para un proyecto de reconstrucción que se cerró en diciembre de 1993. La evaluación posterior, publicada en 2004, reporta 6.344 viviendas urbanas nuevas entregadas a beneficiarios seleccionados, además de la reconstrucción de oficinas públicas y la restauración de servicios básicos.

La misma evaluación es crítica con la vivienda. Señala que los diseños fueron deficientes, que los costos por unidad resultaron altos para la población objetivo y que la carga financiera recayó sobre familias pobres que no podían pagar. Reconstruir no es reponer metros cuadrados: es resolver dónde vive la gente que no puede pagar una casa nueva.

Qué aprendió el país

El país aprendió tres cosas y dejó una pendiente. Aprendió que el suelo importa: los estudios de microzonificación pasaron a ser parte del diseño. Aprendió que los edificios esenciales deben tener exigencias mayores. Y aprendió que la magnitud no explica el desastre por sí sola: la profundidad, la distancia y la calidad de la construcción pesan tanto como el número.

Lo pendiente es el cumplimiento. Cuarenta años después, el propio ContraPunto documenta viviendas con daños visibles que siguen habitadas en la Residencial Modelo, y advierte que determinar su seguridad exige una inspección técnica que no se ha hecho. Una grieta no prueba que una casa vaya a caerse; tampoco prueba lo contrario.

Un sismo de magnitud 5,7 no debería matar a 1.500 personas. Que lo haya hecho no se explica por la naturaleza, sino por dónde y cómo se construyó. Esa es la lección que el país todavía discute cada vez que tiembla.

Cómo se hizo este artículo

Se partió del catálogo del Servicio Geológico de Estados Unidos para los parámetros del sismo y del informe de campo de EEFIT, escrito por ingenieros que viajaron a San Salvador en 1987, para el comportamiento de las construcciones. Las cifras económicas y de vivienda provienen de la evaluación del Banco Mundial de 2004, y los recuentos de víctimas más bajos, de la prensa salvadoreña de 2026. Las normas se consultaron en los textos publicados por el Ministerio de Obras Públicas y el Organo Ejecutivo. No se usaron testimonios ni imágenes de víctimas.

  • Serie: Memoria y territorio
  • Fuentes citadas: 6
  • Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor
  • Publicado: 20/10/2026 23:15
  • Correcciones: política pública

Preguntas frecuentes

¿De qué magnitud fue el terremoto de 1986?

La magnitud momento fue de 5,7, con el foco a unos 7 kilómetros de profundidad y el epicentro cerca de Tonacatepeque, al norte de San Salvador. En los primeros días circuló la cifra de 7,5, informada por el Centro de Investigaciones Geotécnicas, que era incorrecta y se repitió durante meses.

¿Cuántas personas murieron?

No hay una cifra única. El informe de campo de EEFIT y el Banco Mundial hablan de alrededor de 1.500 fallecidos y 10.000 heridos; otros recuentos históricos, citados por ContraPunto en 2026, sitúan los muertos alrededor de 1.000. La diferencia se explica por la falta de un registro único en medio de la emergencia.

¿Qué normas de construcción salieron del terremoto?

El Reglamento de Emergencia de Diseño Sísmico, aprobado por Decreto 14 el 12 de septiembre de 1989, y el Reglamento para la Seguridad Estructural de las Construcciones, Decreto 105 del 23 de octubre de 1996, que lo reemplazó y remitió a la Norma Técnica para Diseño por Sismo. Entre ambos pasaron diez años desde el desastre.

¿Cómo fue la reconstrucción?

El Banco Mundial financió un proyecto con un crédito de 65 millones de dólares aprobado en octubre de 1987 y cerrado en 1993. Se entregaron 6.344 viviendas urbanas, pero la evaluación posterior señaló diseños deficientes y costos unitarios altos que cargaron sobre las familias pobres.

Fuentes y documentos

  1. M 5.7 - 5 km N of Tonacatepeque, El Salvador (evento usp0002yu9) Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) · 1986 Magnitud, profundidad, coordenadas y hora de origen del sismo del 10 de octubre de 1986.
  2. The San Salvador Earthquake of 10 October 1986: A Field Report by EEFIT Institution of Structural Engineers / EEFIT · 1987 Parámetros sismológicos, comportamiento de las construcciones, víctimas, costo total y respuesta institucional.
  3. El Salvador: Earthquake Reconstruction Project (Loan 2873-ES), Project Performance Assessment Report 28389 Banco Mundial, Operations Evaluation Department · 2004 Daño físico, costo sobre el PIB, crédito de reconstrucción, viviendas entregadas y fallas del componente habitacional.
  4. Reglamento de Emergencia de Diseño Sísmico de la República de El Salvador (Decreto 14) Ministerio de Obras Públicas, Jurisprudencia de El Salvador · 1989 Norma transitoria emitida tras el terremoto; clasificación de edificios por uso y requisitos mínimos.
  5. Reglamento para la Seguridad Estructural de las Construcciones (Decreto 105) Organo Ejecutivo, Jurisprudencia de El Salvador · 1996 Norma permanente que sustituyó al reglamento de emergencia de 1989 y remitió a la Norma Técnica para Diseño por Sismo.
  6. 40 años después del terremoto del 10 de octubre de 1986 ContraPunto · 2026 Recuento de víctimas más citado, daño hospitalario, edificio Rubén Darío y viviendas dañadas que siguen habitadas.

Autoría y revisión

Redacción infolenca

Equipo editorial

Equipo editorial de Infolenca. Redacta y documenta los cuadernos de la Edición 2026 sobre medio ambiente, clima, historia y patrimonio de El Salvador y Centroamérica.

Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor

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