El interés simple es el costo de usar un dinero ajeno o la ganancia de prestar el propio, calculado siempre sobre el mismo capital. No se reinvierte: cada período produce el mismo monto, porque la base del cálculo nunca cambia. Esta calculadora entrega el interés y el total a pagar o a recibir a partir del capital, la tasa anual y el tiempo.
Es la versión más directa del interés y la que aparece en muchos préstamos cortos, en cuentas de ahorro promocionales y en los ejemplos de clase. Entenderla sirve para dos cosas: revisar una cuota antes de firmar y distinguir cuándo un contrato capitaliza intereses y cuándo no.
Qué es el interés simple
Tres datos alcanzan: el capital, que es el monto prestado o depositado; la tasa, que es el porcentaje que se paga o se gana por período; y el tiempo, que es cuántos períodos dura la operación. Si los tres están en la misma unidad de tiempo, la cuenta es una multiplicación.
El detalle está en la unidad. Una tasa del 10% anual no es lo mismo que 10% mensual. Si el plazo está en meses y la tasa es anual, hay que convertir: se divide la tasa anual entre 12. La calculadora pide el tiempo en años justamente para evitar esa mezcla.
La fórmula
La fórmula es interés = capital × tasa × tiempo ÷ 100. Con símbolos: I = C × i × t, donde i va en porcentaje y t en años. El total se obtiene sumando el interés al capital: total = capital + interés. Para un préstamo, ese total es lo que devolvés; para un ahorro, lo que retirás.
Si el tiempo viene en meses, se usa la misma fórmula con t = meses ÷ 12. Si viene en días, t = días ÷ 365. La tasa se mantiene anual. Así, $1.000 al 10% durante seis meses generan $50, porque el tiempo es medio año y no un año completo.
Ejemplo: $1.000 al 10% durante 2 años
Con $1.000 de capital, 10% anual y 2 años, la cuenta es 1.000 × 10 × 2 ÷ 100 = 200. El interés es $200 y el total a pagar o recibir es $1.200. Cada año aporta $100, exactamente lo mismo, porque el capital no cambia.
Ejemplo: $1.000 al 10% durante 2 años
| Concepto | Cálculo | Resultado |
|---|---|---|
| Interés del año 1 | 1.000 × 10 × 1 ÷ 100 | $100 |
| Interés del año 2 | 1.000 × 10 × 1 ÷ 100 | $100 |
| Interés total | 1.000 × 10 × 2 ÷ 100 | $200 |
| Total a pagar o recibir | 1.000 + 200 | $1.200 |
Fuente: Cálculo propio.
El ejemplo muestra la propiedad central del interés simple: los períodos son independientes. Si el plazo se duplica, el interés se duplica. Si se reduce a la mitad, el interés también. Esa proporcionalidad directa permite estimar rápido, sin calculadora, y es lo que la diferencia del compuesto.
Interés simple frente a interés compuesto
En el interés compuesto, los intereses se suman al capital y el período siguiente cobra interés sobre ese monto mayor. La diferencia en plazos cortos es pequeña, pero crece con el tiempo. Con $1.000 al 10%, al año las dos fórmulas dan $100; al segundo año, el simple da $200 y el compuesto $210.
Interés simple y compuesto sobre $1.000 al 10%
| Plazo | Interés simple | Interés compuesto |
|---|---|---|
| 1 año | $100 | $100 |
| 2 años | $200 | $210 |
| 3 años | $300 | $331 |
| 5 años | $500 | $610,51 |
Fuente: Cálculo propio; el compuesto capitaliza una vez al año.
En un préstamo, el compuesto encarece el crédito y la diferencia se nota en plazos largos. En un ahorro, el compuesto favorece al que deja el dinero quieto. La pregunta útil es siempre la misma: ¿los intereses se reinvierten o se pagan? Si se pagan y el capital no crece, es simple.
Hay otra diferencia práctica: la tasa efectiva. Un crédito anunciado al 10% simple anual, con intereses que se pagan y no se capitalizan, tiene un costo efectivo cercano a esa tasa. Si además hay comisiones, seguros o cargos administrativos, el costo real sube, aunque la fórmula sea simple.
Usos frecuentes en El Salvador
El interés simple aparece en préstamos entre particulares, en algunos créditos de corto plazo, en cuentas de ahorro que liquidan intereses sin reinvertirlos y en liquidaciones de prestaciones laborales. También se usa en multas, recargos y en cuentas por cobrar entre comercios.
- Préstamos familiares o entre conocidos, con plazo y tasa acordados por escrito.
- Recargos por pago tardío, cuando el contrato fija un porcentaje sobre el saldo.
- Cuentas de ahorro que pagan intereses y los abonan a otra cuenta en lugar de capitalizarlos.
- Cálculos escolares y de educación financiera, donde la fórmula se enseña primero.
- Acuerdos de pago con cuotas fijas de interés y capital separados.
En todos esos casos conviene pedir el contrato o la hoja de condiciones y buscar tres palabras: capital, tasa y plazo. Si el documento no dice si los intereses se capitalizan, preguntalo. Esa respuesta cambia el monto final más de lo que parece.
En el país, la Superintendencia del Sistema Financiero publica tasas de referencia y vigila a las entidades supervisadas, mientras la Defensoría del Consumidor atiende reclamos por cobros y cláusulas poco claras. Comparar la tasa ofrecida con la del mercado es parte del cálculo, no un trámite extra.
Las tasas de tarjetas de crédito y de préstamos personales suelen superar con holgura el 10% del ejemplo. Por eso el monto del interés crece rápido aunque la fórmula sea simple: la tasa manda. Un punto porcentual de diferencia sobre $5.000 son $50 al año, y eso sin contar cargos.
Errores que cambian el resultado
- Usar una tasa mensual con un plazo en años. Multiplica el interés por doce sin avisar.
- Confundir el interés con la cuota. La cuota incluye capital y puede incluir seguros.
- Sumar la tasa al capital cada año aunque el contrato diga otra cosa.
- Olvidar los cargos: comisión de apertura, seguro y mora no están en la fórmula.
- Redondear la tasa antes de multiplicar y arrastrar el error hasta el total.
El error más caro es el de unidad de tiempo. Una tasa del 2% mensual simple aplicada como si fuera anual convierte un interés de $240 en $20 sobre $1.000 en un año. La diferencia no es un detalle menor: es doce veces el resultado.
Límites de esta calculadora
La herramienta calcula interés simple puro. No arma tabla de amortización, no incluye comisiones, seguros ni mora, y no convierte tasas automáticamente: el tiempo va en años y la tasa en porcentaje anual. Tampoco ajusta por inflación.
Tampoco decide si el crédito te conviene. El interés es solo una parte del costo; el total incluye cargos, plazo, garantías y costo de oportunidad. Para comparar ofertas, conviene mirar la tasa efectiva y el monto total a pagar, no solo la cuota mensual.
Otra limitación es el redondeo. Los resultados se muestran con dos decimales; en operaciones grandes, esa diferencia puede acumularse. Si el número se usa para un contrato, conviene repetir la cuenta con la tasa exacta y confirmar el monto con la entidad.
Cómo comprobar el resultado a mano
Primero calculá el interés de un año: capital × tasa ÷ 100. Con $1.000 y 10%, son $100. Después multiplicá por la cantidad de años. Si el plazo es de dos años, $200. Si el plazo tiene meses, dividí el interés anual entre 12 y multiplicá por los meses.
Segundo, verificá la proporción: el total debe ser el capital más el interés, y el interés debe ser una fracción del capital igual a tasa × tiempo ÷ 100. Con el ejemplo, 200 ÷ 1.000 = 0,20, que es 10% × 2. Si la comprobación falla, revisá la unidad de tiempo o el redondeo.
El interés simple no es mejor ni peor que el compuesto: describe de otra forma cómo se mueve el dinero. Saber cuál se aplica en tu contrato, con qué tasa y por cuánto tiempo vale más que cualquier cálculo hecho a las apuradas.