La factura de electricidad llega en dólares, pero el consumo se mide en kilovatios hora (kWh). La relación entre ambos depende de la tarifa. Esta calculadora convierte los vatios y las horas de cada aparato en kWh mensuales y los multiplica por la tarifa que vos ingresés.
No usa una tarifa oficial: cada distribuidora y cada tipo de usuario tiene precios distintos, con cargos fijos y bloques. Si no sabés tu tarifa, tomá el total de la factura y dividilo entre los kWh del período. Ese es tu costo promedio por kWh.
La fórmula
kWh = (vatios ÷ 1.000) × horas de uso al día × días de uso al mes. Un foco de 10 W encendido 5 horas al día durante 30 días consume 10 ÷ 1.000 × 5 × 30 = 1,5 kWh. Un aire de 1.200 W durante 4 horas al día consume 144 kWh al mes.
Ejemplos de consumo mensual
| Aparato | Potencia | Uso | kWh/mes |
|---|---|---|---|
| Refrigerador | 150 W | 24 h × 30 | 108,0 |
| Aire acondicionado | 1.200 W | 4 h × 30 | 144,0 |
| Ventilador | 60 W | 8 h × 30 | 14,4 |
| Televisor | 100 W | 4 h × 30 | 12,0 |
| Foco LED | 10 W | 5 h × 30 | 1,5 |
Fuente: Cálculo propio.
Por qué el aire pesa tanto
El aire acondicionado tiene una potencia alta y muchas horas de uso. Por eso suele ser el aparato que más consume, incluso por encima del refrigerador, que funciona todo el día pero con menor potencia. Dos horas menos de aire al día pueden ahorrar más que apagar todos los focos.
El refrigerador es el segundo gran consumidor porque no se apaga nunca. Su eficiencia, el aislamiento y la temperatura interior cambian el consumo. Un refrigerador viejo puede gastar el doble que uno eficiente del mismo tamaño.
Cómo leer tu factura
La factura suele mostrar el consumo del período en kWh, la lectura del medidor y el monto a pagar. Si dividís el total entre los kWh, obtenés un costo promedio que incluye cargos fijos. Ese número es el que conviene usar en la calculadora para comparar con la realidad.
El costo promedio no es la tarifa marginal. Si tu factura incluye alumbrado público, otros cargos o impuestos, el promedio sube. Para decisiones de ahorro, el promedio es una buena aproximación; para entender la estructura tarifaria, hay que mirar el detalle de la factura.
Cómo usar la calculadora
Ingresá tu tarifa promedio por kWh y ajustá los vatios, las horas y los días de cada aparato. La herramienta suma los kWh, calcula el costo y muestra qué porcentaje representa cada uno. Si un aparato no aplica, poné 0 en las horas.
Los valores iniciales son ejemplos típicos, no mediciones de tu casa. Un aire de 1.200 W puede ser de 1.000 o 1.800 según el modelo; un refrigerador puede ser de 100 o 250 W. Si tenés la etiqueta del aparato, usá ese dato.
Potencia y energía no son lo mismo
Los vatios miden potencia: la velocidad a la que un aparato consume energía. Los kWh miden energía: la potencia multiplicada por el tiempo. Un aparato de 1.000 W no consume 1.000 kWh; consume 1 kWh si funciona una hora. Esa distinción es la base de todo el cálculo.
Dos aparatos con la misma potencia pueden consumir distinto si uno funciona más horas. Y dos aparatos con distinta potencia pueden consumir lo mismo si uno funciona menos. Por eso la calculadora pide vatios y horas, no solo vatios.
Standby y consumos invisibles
Muchos aparatos siguen consumiendo cuando están apagados con el control remoto: televisores, decodificadores, consolas y cargadores. Ese consumo puede sumar varios kWh al mes, aunque no aparezca en la etiqueta. La calculadora no lo incluye; si querés estimarlo, agregá una fila con los vatios de standby y las horas en que el aparato está enchufado.
El standby no es el mayor gasto de una casa, pero es el más fácil de reducir con una regla o una barra de contactos. Para aparatos que se usan poco, desenchufarlos puede ser más efectivo que cambiar el equipo.
Tarifas y bloques
La factura eléctrica no es un precio único. Suele combinar un cargo por energía, un cargo fijo, impuestos y otros conceptos. Además, la tarifa puede cambiar por bloque de consumo o por tipo de usuario. Por eso el costo promedio por kWh es una simplificación.
Para comparar meses, usá el mismo criterio: total pagado dividido entre kWh. Si cambió el cargo fijo o los impuestos, el promedio se mueve aunque el consumo sea el mismo. La calculadora no reconstruye la tarifa: solo multiplica kWh por el precio que le des.
Cómo medir un aparato
Si querés un dato más preciso, usá un medidor de enchufe. Se conecta entre el aparato y la toma, y registra kWh durante un período. Dejalo una semana en el refrigerador o en el aire y multiplicá por las semanas del mes. Es la forma más simple de pasar de la estimación a la medición.
Sin medidor, la etiqueta del aparato y el manual dan los vatios. Si no los encontrás, la calculadora ofrece valores típicos. Anotá el modelo y las horas de uso durante una semana para acercarte más al consumo real.
Un ejemplo con tarifa
Supongamos una tarifa promedio de $0,20 por kWh. Un refrigerador de 108 kWh costaría $21,60; un aire de 144 kWh, $28,80; un ventilador de 14,4 kWh, $2,88. El total de esos tres aparatos sería $53,28 al mes, sin cargos fijos.
Ese número sirve para comparar, no para predecir la factura. Si la tarifa real es $0,25, el mismo consumo cuesta $66,60. La diferencia muestra por qué conviene usar la tarifa de tu recibo y no un precio genérico.
El desglose importa más que el total. Si un aparato explica la mitad del consumo, allí está la palanca de ahorro en la casa y en el presupuesto real y completo del hogar de cada mes y de cada año en el país y en el mercado local. Si todos los aparatos pesan poco, el gasto puede estar en otro lado: bomba de agua, calentador, herramientas o una instalación compartida o un medidor que no es el de tu vivienda.
Qué no incluye
No incluye cargos fijos, impuestos, alumbrado público ni cambios de tarifa por bloque. Tampoco mide el consumo en modo standby ni las variaciones de potencia de un aparato que arranca y se detiene. Es una estimación de energía, no una réplica de la factura.
Tampoco reemplaza un medidor de consumo. Si querés precisión, un medidor de enchufe puede medir un aparato durante una semana. La calculadora sirve para identificar al que más gasta y para estimar el efecto de cambiar hábitos.
Cómo ahorrar sin cambiar todo
Las palancas más grandes suelen ser el aire, el refrigerador y la lavadora. Bajar el aire uno o dos grados, limpiar los filtros, cerrar puertas y ventanas y usar cargas completas de ropa reduce kWh sin comprar nada. Cambiar focos por LED ayuda, pero el efecto es menor.
Antes de invertir en un aparato nuevo, compará el consumo estimado con el costo de la compra. Un refrigerador eficiente puede ahorrar kWh, pero la inversión tarda en recuperarse. La calculadora ayuda a poner ese ahorro en números.