La exploración geotérmica en El Salvador empezó en los años setenta y no se detuvo. Hoy esa fuente aporta cerca de una quinta parte de la electricidad del país y es una de las pocas renovables que entrega energía de noche y en temporada seca. Esa constancia explica por qué aparece en casi todas las discusiones sobre la matriz eléctrica. También explica por qué su crecimiento es tan lento.
Este cuaderno explica de dónde sale el calor, cómo se convierte en electricidad, cuánto aporta hoy a la red salvadoreña y qué obstáculos enfrenta la siguiente planta.
Dos campos sobre la cadena volcánica
LaGeo, la empresa que explota el recurso, opera dos campos geotérmicos: Ahuachapán, en el extremo occidental del país, y Berlín, en Usulután. El primero tiene 95 megavatios instalados; el segundo, 109,4. En conjunto suman 204,4 MW, según la información institucional de la empresa.
LaGeo es una sociedad privada cuyo accionista mayoritario es Inversiones Energéticas S.A. de C.V., controlada a su vez por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). Es decir, la geotermia salvadoreña sigue siendo, en la práctica, un negocio estatal, aunque su operación se lleve con criterios comerciales y coloque parte de su energía en contratos y en el mercado spot.
Los dos campos están asociados al vulcanismo del país. Un estudio de la geóloga de LaGeo Elizabeth Torio Henríquez, presentado en el Congreso Mundial de Geotermia, documenta pozos de hasta 2.700 metros de profundidad y temperaturas medidas de hasta 303 °C en un pozo del campo Berlín. El mismo trabajo describe salmueras de unos 300 °C que circulan por fallas permeables cerca de 1.000 metros bajo el nivel del mar.
Del pozo a la turbina
El proceso empieza con un pozo de producción, perforado hasta el reservorio. Lo que sube no es vapor puro: es una mezcla de agua y vapor a alta presión. En superficie, un separador divide las dos fases. El vapor se envía a una turbina que gira un generador; el agua sobrante —la salmuera— se reinyecta al subsuelo para sostener la presión del campo.
Esa reinyección no es un detalle ambiental: es parte del negocio. La Ley de Energía Geotérmica de 2025 incluye deducciones fiscales por gastos de reinyección, y los pozos se diseñan para aislar los acuíferos superficiales de los que abastecen a las comunidades. Un campo mal manejado pierde presión y produce menos con el tiempo.
Hay una restricción física que ordena todo el resto: el calor no se transporta como el petróleo. Una central geotérmica tiene que estar donde está el recurso. Por eso la geotermia no compite por ubicación con la solar o la eólica: compite por inversión y por tiempo.
La parte cara del negocio es la perforación. En su informe de clasificación de octubre de 2025, Feller Rate señala que LaGeo preveía un capex de unos 33 millones de dólares en 2025, concentrado en nuevos pozos para sus centrales. Cada pozo es una apuesta: puede encontrar vapor, puede encontrar agua tibia y puede no encontrar nada económicamente explotable.
El ciclo binario: electricidad de lo que antes se perdía
En diciembre de 2025, la CEL inauguró en Berlín una planta de ciclo binario de 7,5 MW, con una inversión de 37 millones de dólares. La tecnología no quema nada: usa el calor residual de la salmuera que ya salió del pozo para evaporar un fluido con punto de ebullición más bajo y mover una segunda turbina. Ese calor antes se perdía.
El resultado práctico es capacidad adicional sin perforar pozos nuevos. La central de Berlín pasó a 109,4 MW y LaGeo reportó una capacidad total de 204,4 MW. Es una mejora real, pero de margen: agrega unos pocos megavatios sobre una base que tardó décadas en construirse.
Cuánto aporta hoy
LaGeo informa que su producción neta equivale al 21,8% de la electricidad que se produce en el país. Junto a ese dato convive otro cálculo: Feller Rate estima que en 2024 la geotermia aportó el 19,8% de la generación inyectada al sistema, por detrás del gas natural licuado (29%) y de la hidroeléctrica (28,7%).
La base internacional de IRENA registra para El Salvador 209,4 MW geotérmicos y 1.568,64 GWh generados en 2024, equivalentes al 18,2% de los 8.640 GWh del sistema. Las cifras no son idénticas porque miden cosas distintas: producción neta, generación inyectada y estadística internacional no siempre cubren el mismo universo de plantas ni el mismo corte de capacidad.
Capacidad geotérmica instalada en El Salvador
| Central | Campo | Capacidad | Nota |
|---|---|---|---|
| Ahuachapán | Ahuachapán (oeste) | 95 MW | Centrales de vapor |
| Berlín | Berlín (Usulután) | 109,4 MW | Incluye 7,5 MW de ciclo binario desde diciembre de 2025 |
| Total LaGeo | — | 204,4 MW | 21,8% de la producción neta del país |
| Participación en generación | — | 19,8% | Generación inyectada en 2024, según Feller Rate |
Fuente: LaGeo; Feller Rate (octubre de 2025); ThinkGeoEnergy.
Capacidad no es energía
La comparación con la solar aclara el punto. En 2024, El Salvador tenía 739,45 MW fotovoltaicos instalados frente a 209,4 MW geotérmicos, según IRENA. Sin embargo, la geotermia generó 1.568,64 GWh y la solar 1.307,17 GWh. Con 3,5 veces menos capacidad, la geotermia produjo más electricidad.
La razón está en las horas de uso. Dividiendo generación entre capacidad, la geotermia opera del orden de 7.500 horas al año; la solar, unas 1.770. Esa diferencia es la que permite a la geotermia sostener la demanda nocturna y la que obliga a la solar a depender de baterías o de respaldo térmico.
La SIGET reportó 3.101,24 MW de capacidad instalada total al cierre de 2024, con la fotovoltaica en 734,23 MW, el 23,6% del parque. Es un hito: por primera vez la solar superó a la hidroeléctrica en capacidad. Pero el ranking por megavatios no dice cuánta energía entrega cada tecnología, y esa distinción es la que importa cuando se discute la confiabilidad del sistema.
La ley de 2025 y el capital privado
El 11 de septiembre de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó con 57 votos la Ley de Energía Geotérmica. La norma regula la prospección, la exploración y la explotación del recurso, y asigna la supervisión a la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM). Las concesiones de explotación deberán ser aprobadas por la Asamblea.
La ley ofrece incentivos para inversión nueva: exención de aranceles por diez años en maquinaria, exención de renta por una década para ingresos de generación geotérmica y deducciones por reinyección e infraestructura. También fija multas de 5.000 a 10.000 salarios mínimos para las infracciones más graves. El objetivo declarado es atraer capital privado a un negocio que hasta ahora ha manejado el Estado.
Un marco legal no acorta la perforación. La ley puede reducir el riesgo regulatorio y mejorar la economía de un proyecto, pero no cambia el hecho de que un campo nuevo requiere años de exploración antes de la primera turbina.
Chinameca y el calendario real
El proyecto más avanzado es Chinameca, en San Miguel. En marzo de 2025, el Banco Mundial aprobó un préstamo de 150 millones de dólares para construir una planta de 25 MW en ese campo, más trabajos de exploración que permitirían desarrollar hasta 40 MW adicionales. El crédito tiene 30 años de plazo y seis de gracia, y LaGeo es la entidad ejecutora.
Feller Rate, en su análisis de LaGeo, describe esa primera fase como una planta de 20 MW. El préstamo del Banco Mundial habla de 25 MW. Los documentos consultados no explican la diferencia, así que ambas cifras se consignan.
Feller Rate estima el inicio de operaciones de esa primera fase en 2030. El dato encaja con la historia del campo: LaGeo perforó pozos de exploración en Chinameca entre 2009 y 2010, según el estudio presentado en el Congreso Mundial de Geotermia. Entre esa exploración y la planta financiada hay dos décadas.
El contraste con la solar es inevitable. Solo en 2024, El Salvador agregó 101,63 MW fotovoltaicos, según datos de la SIGET. La geotermia sumaría 25 MW hacia 2030, si el calendario se cumple. Ninguna de las dos cifras es una condena: miden tecnologías distintas, con perfiles de generación distintos y riesgos distintos.
Los límites y cómo leer las cifras
El primer límite es el recurso. La geotermia solo existe donde hay calor, permeabilidad y fluidos. El segundo es el riesgo de exploración: un pozo seco es dinero perdido. El tercero es el tiempo: permisos, perforación, construcción y conexión suman años.
El cuarto límite es estadístico. Quien lea una noticia sobre geotermia debería preguntar cinco cosas:
- ¿La cifra es capacidad instalada o generación? Son cosas distintas y suelen mezclarse.
- ¿Es producción neta, generación inyectada o estadística internacional? Cada definición da un porcentaje diferente.
- ¿De qué año es el dato y qué planta incluye? El ciclo binario de Berlín cambió la capacidad en diciembre de 2025.
- ¿Se compara con la solar por megavatios o por energía entregada? La respuesta cambia el ranking.
- ¿La planta está operando o en construcción? Un proyecto financiado no es un kilovatio en la red.
La geotermia salvadoreña es estratégica por una razón simple: entrega electricidad firme sin depender del clima ni del precio internacional del combustible. Esa virtud no la hace rápida ni barata de expandir. Entender ambas cosas a la vez es la diferencia entre una política energética y una consigna.