Tesla reintrodujo su esperado Roadster con una característica innovadora: la capacidad de realizar maniobras aéreas mediante propulsores de aire comprimido. Esta tecnología permite al vehículo realizar movimientos como saltos y giros en el aire, aunque no vuela en el sentido tradicional. Según Tesla, el modelo Rocket incluye diez boquillas distribuidas que expulsan aire comprimido desde dos tanques de alta presión, mientras que la versión Thruster solo posee propulsores traseros. La compañía aclara que estos propulsores no están aprobados para uso en vías públicas.
Antecedentes militares en sistemas de defensa
El concepto de utilizar propulsores para maniobras precisas no es nuevo y tiene raíces en proyectos militares. Lockheed Martin desarrolló a partir de 2004 un sistema llamado Multiple Kill Vehicle (MKV) para la Agencia de Defensa de Misiles de Estados Unidos, con un contrato de 760 millones de dólares. Este sistema estaba diseñado para destruir múltiples misiles balísticos y decoys en un solo lanzamiento, utilizando propulsores que permiten cambios rápidos de dirección y orientación durante el vuelo.
De acuerdo con un comunicado de prensa de Lockheed Martin de 2008, el MKV empleaba pruebas de "hot-fire", lo que indica que sus propulsores quemaban combustible para propulsión, a diferencia del Roadster que usa propulsores de gas frío (aire comprimido). El proyecto MKV fue cancelado en 2009 debido a recortes presupuestarios, pero representa un antecedente tecnológico relevante para la maniobrabilidad aérea controlada.

Diferencias técnicas y aplicaciones
Mientras que el Roadster de Tesla utiliza propulsores para mejorar la dinámica y el espectáculo en un vehículo de lujo, el sistema MKV se enfocaba en aplicaciones defensivas de alta precisión. Tesla asegura que sus propulsores pueden recargarse automáticamente, aunque solo están disponibles en la versión más avanzada del vehículo. La tecnología de propulsores en el Roadster no implica combustión, lo que reduce riesgos asociados a la inflamabilidad.
Este avance tecnológico en automoción muestra cómo conceptos desarrollados en defensa pueden influir en innovaciones civiles, aunque con objetivos y escalas muy diferentes. La maniobrabilidad aérea controlada mediante propulsores abre nuevas posibilidades en el diseño de vehículos deportivos y sistemas de movilidad futura.




