El mercado Zonal Belén, ubicado en Comayagüela, ha sido testigo de más de cuatro décadas de esfuerzo y transformación gracias a sus comerciantes fundadores. Doña María de Jesús Quiñones Girón, con casi 81 años, es la única fundadora que continúa trabajando en este emblemático centro de abasto, símbolo de la lucha y desarrollo del comercio popular en Honduras.
Orígenes y consolidación del mercado
El mercado nació en 1983 tras tres años de lucha de vendedores ambulantes del antiguo mercado Las Américas para obtener un espacio propio. La organización gremial logró que el terreno, inicialmente un área sin infraestructura básica y dominada por lodo y residuos, fuera adjudicado para uso comercial. Desde entonces, el lugar ha evolucionado hasta convertirse en un motor económico fundamental para la capital hondureña.
Legado familiar y social
Para doña María, el mercado representa más que un espacio de comercio; es una extensión de su hogar donde ha criado a sus hijos y nietos, inculcándoles valores de esfuerzo y autonomía económica. Su trabajo ha permitido que varias generaciones accedan a la educación superior, incluyendo profesionales en medicina y otras áreas.
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En los últimos años, el mercado ha experimentado cambios en su dinámica comercial, pasando de ventas al por mayor a ventas al detalle. Además, la implementación de medidas de seguridad y control de acceso ha generado descontento entre los locatarios históricos. Doña María hace un llamado a las autoridades locales y líderes políticos, como el alcalde Tito Asfura, para que apoyen con recursos y proyectos que beneficien a los comerciantes y garanticen la continuidad del mercado como un espacio de trabajo digno.
Contexto histórico y social
El Zonal Belén es un reflejo de la resiliencia y organización de los comerciantes informales en Honduras, quienes han convertido un terreno inicialmente abandonado en un centro vital para la economía local. La historia de doña María y sus compañeros fundadores destaca la importancia del comercio popular en el desarrollo social y económico de Comayagüela.
La continuidad de este legado depende en gran medida del apoyo institucional y de políticas públicas que reconozcan y fortalezcan el papel de los mercados populares en la vida urbana hondureña.




