Congelar alimentos es una práctica común para ahorrar tiempo y organizar la alimentación semanal, pero según Jorge Limón, experto en macrobiótica, esta técnica afecta la energía de los alimentos. En una reciente charla en el podcast Buscando el Equilibrio, Limón explicó que aunque la comida congelada conserva proteínas y minerales, pierde su energía vital, un aspecto fundamental para la salud.
La energía en los alimentos congelados: un factor clave
De acuerdo con Jorge Limón, "lo que congelas ya no tiene campo electromagnético; sigue teniendo proteínas, sigue teniendo minerales, pero no energía". Esta afirmación destaca que, si bien los nutrientes básicos permanecen, la energía que el cuerpo puede aprovechar se ve disminuida tras la congelación.
El experto señaló que esta pérdida podría ser una razón por la cual algunas personas que consumen alimentos congelados habitualmente no logran sentirse plenamente saludables, a pesar de considerar que su dieta es equilibrada.
Alimentación saludable: más accesible y menos costosa de lo que se cree
Limón también desmintió la creencia de que comer sano es necesariamente más caro. "No, es mucho más barato comer sano", afirmó, argumentando que una dieta saludable permite eliminar productos ultraprocesados como refrescos y bollería, que no aportan beneficios reales y suelen adquirirse por motivos emocionales.
Según el especialista, gran parte de la población come para satisfacer una "hambre emocional" y no una necesidad fisiológica. "La mayoría de las personas hoy en día, yo creo que un 80%, come porque tiene hambre emocional", aseguró, mientras que en España se consume un 76% de azúcares, chucherías y refrescos frente a un 15-16% de productos animales.
Contexto y relevancia en la alimentación contemporánea
El análisis de Limón coincide con tendencias observadas en estudios nutricionales que alertan sobre el alto consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares en la dieta española. La pérdida de energía en alimentos congelados puede influir en la calidad nutricional percibida y en el bienestar general de quienes optan por esta modalidad de alimentación.
Este enfoque invita a reflexionar sobre la importancia de no solo considerar los nutrientes, sino también la calidad energética de los alimentos y la motivación detrás del consumo, aspectos fundamentales para mejorar la salud pública.
Perspectivas y recomendaciones para el consumidor
Ante esta información, los consumidores pueden evaluar alternativas para equilibrar la conveniencia de la congelación con la necesidad de preservar la energía de los alimentos, como preparar comidas frescas cuando sea posible o combinar ambas prácticas. Además, fomentar una alimentación consciente que atienda las verdaderas necesidades fisiológicas puede contribuir a una mejor salud integral.