Historia y patrimonio · Memoria y territorio

El café en El Salvador: paisaje, tierra y sociedad

De las laderas volcánicas a los beneficios y al ferrocarril: cómo el café reorganizó la propiedad de la tierra y el paisaje salvadoreño, y qué queda de esa geografía.

Ilustración editorial sobre el paisaje cafetalero de El Salvador
Ilustración: Infolenca · Edición 2026

Lo esencial

150.219 mz

de café registradas por el Instituto Salvadoreño del Café al 28 de febrero de 2026, equivalentes a 104.987 hectáreas.

ISC (2026)
18.206

productores inscritos en el registro cafetalero en febrero de 2026; en octubre de 2024 eran 19.862.

ISC (2024 y 2026)
1881–1882

decretos que abolieron la propiedad comunal y liberaron los ejidos, base legal de la concentración cafetalera.

Castro Fagoaga y Cornejo Amaya (2006)

El café ocupa en El Salvador un territorio que no se ve desde la carretera. Está en las laderas de seis cordilleras —Cacahuatique, Alotepec, Bálsamo-Quezaltepec, Tecapa-Chinameca, Apaneca-Ilamatepec y Chinchontepec—, en parcelas quebradas, bajo sombra de árboles y junto a beneficios que secan el grano. Ese paisaje no es natural: es el resultado de un siglo y medio de leyes, créditos, vías y trabajo.

Una geografía de seis cordilleras

El Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través del CENTA, publicó en 2022 veinte mapas digitales de suelos construidos con unas 11.000 muestras georreferenciadas tomadas en las seis cordilleras cafetaleras. Los mapas describen textura, acidez, materia orgánica y riesgo de erosión. La iniciativa partió de una constatación práctica: el café salvadoreño crece en suelos volcánicos de ladera, heterogéneos, donde una recomendación general de fertilización sirve de poco.

Esa geografía explica por qué el cultivo se concentra donde hay altura, humedad y sombra. También explica el costo: las parcelas pequeñas y en pendiente limitan la mecanización y hacen que buena parte del trabajo sea manual. El MAG describe el conjunto como «bosque cafetalero», una categoría que reconoce que el cafetal maduro presta servicios ecosistémicos además de producir grano.

Del añil al grano, 1847–1880

El café llegó a Centroamérica en la época colonial, pero durante décadas se cultivó en cantidades pequeñas. Su despegue salvadoreño fue inducido por el Estado. Un decreto de 1847 eximió a quienes tuvieran más de 15.000 cafetos de servir como concejales municipales durante diez años, liberó a sus trabajadores del servicio militar por el mismo periodo, eximió del pago de impuestos al café producido durante siete años y redujo un 4% los aranceles de importación pagados con divisas del grano.

En 1860, el gobierno de Gerardo Barrios declaró obligatorio el cultivo y las plantaciones se extendieron alrededor de Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate, San Salvador y Santa Tecla; luego llegaron a la región añilera de San Vicente y a la zona del volcán de San Miguel. La producción entró en su fase decisiva entre 1864 y 1880, justo cuando el añil enfrentaba la competencia de los colorantes sintéticos.

La reforma que privatizó la tierra

El paso siguiente fue más profundo. En 1879, el presidente Rafael Zaldívar ofreció entregar en propiedad plena las parcelas ejidales y las tierras comunales a los ocupantes que sembraran café. La medida suponía que un campesino podía abandonar el maíz y esperar tres o cuatro años —los que tarda un cafeto en producir— con capital, crédito y asistencia técnica que no tenía.

La existencia de tierras bajo la propiedad de las comunidades impide el desarrollo agrícola, estorba la circulación de la riqueza y debilita los lazos familiares y la independencia del individuo.

— Acuerdo legislativo del 26 de febrero de 1881, citado por Browning y reproducido en Castro Fagoaga y Cornejo Amaya (2006).

Los decretos del 26 de febrero de 1881 y del 2 de marzo de 1882 abolieron la propiedad comunal y liberaron los ejidos. Los ocupantes debían solicitar título en un plazo de seis meses y pagar tres pesos por manzana como indemnización al municipio. Muchos comuneros analfabetos no se enteraron y perdieron sus derechos; en 1896 las tierras no reclamadas fueron declaradas baldías y en 1897 se ordenó vender a particulares las que seguían sin adjudicar. El resultado fue una concentración de tierra y, al mismo tiempo, una oferta abundante de mano de obra para las fincas.

El paisaje que exigió obras

El café es un cultivo de largo plazo y eso obligó a crear instituciones. Como la planta no produce hasta pasados tres o cuatro años, los finqueros necesitaron crédito; el sector bancario surgió en el último cuarto del siglo XIX ligado a la exportación del grano y, en varios casos, a los propios cafetaleros.

También exigió caminos y rieles. La expansión cafetalera amplió la frontera agrícola, fundó asentamientos y abrió vías de comunicación a costa de bosques, según la síntesis histórica de Díaz Bolaños. En el oriente del país, donde el agua escaseaba, el grano se procesaba por vía seca: un café de menor calidad que se vendía a menor precio en el mercado internacional.

El beneficio es el punto donde el paisaje agrícola se vuelve industrial. Allí llega la uva, se despulpa, se fermenta y se seca el grano; alrededor se levantan patios, bodegas y casas de trabajadores. El ISC registra 68 beneficiadores y 58 pergamineros en 2026, una red mucho más pequeña que la de fincas, pero decisiva: quien controla el beneficiado controla la calidad y el momento de la venta.

Cinco cortes en la historia del café salvadoreño

AñoHitoDato
1847Primer decreto de fomentoExenciones para quienes tuvieran más de 15.000 cafetos
1860Cultivo declarado obligatorioPlantaciones en Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate y San Salvador
1881–1882Abolición de comunales y ejidosTítulos en seis meses y tres pesos por manzana
1900Ferrocarril Acajutla–Santa Ana–San SalvadorInaugurado el 15 de abril
2024Registro del ISC (octubre)167.238 manzanas y 19.862 productores
2026Registro del ISC (febrero)150.219 manzanas y 18.206 productores

Fuente: Castro Fagoaga y Cornejo Amaya (2006), CEPA/FENADESAL (2022) e Instituto Salvadoreño del Café.

El siglo XX: el café como sistema

La historiografía económica salvadoreña describe un modelo agroexportador basado en el café entre 1900 y 1944, seguido de un modelo agroexportador con impulso manufacturero entre 1948 y 1979 y, más tarde, de un modelo terciario-maquilero. Esa periodización, propuesta por investigadores de la UCA, no significa que el café desapareciera: significa que dejó de ser el organizador único de la economía.

Las crisis internacionales marcaron el ritmo. La Primera Guerra Mundial, la depresión de los años treinta y la Segunda Guerra Mundial golpearon los precios y mostraron la vulnerabilidad de una economía atada a dos productos, café y banano. Después de 1945 los gobiernos centroamericanos reactivaron la caficultura y los intentos de diversificación agrícola se estancaron.

Lo que dicen los registros de 2026

El Instituto Salvadoreño del Café informó que al 28 de febrero de 2026 había 150.219 manzanas cultivadas —104.987 hectáreas— y 18.206 productores registrados, además de 68 beneficiadores, 58 pergamineros, 155 exportadores, 38 torrefactores y 27 intermediarios. La cosecha 2025/26 acumulaba 841.977 quintales oro uva, un 9,0% más que en la misma fecha del ciclo anterior.

La comparación con octubre de 2024 exige cautela: entonces el ISC reportaba 167.238 manzanas y 19.862 productores. La diferencia no refleja solo cambios en el cultivo, sino una depuración del registro de carnés: el reglamento establece que quien no renueve en tres años causa baja. El dato de 2026 es más limpio, no necesariamente una fotografía de la superficie perdida.

El empleo sigue siendo considerable. Para el ciclo 2023/24 el ISC calculó 44.660 empleos permanentes y 11,16 millones de jornales. Y el mercado cambió de precio: entre octubre de 2025 y febrero de 2026 las exportaciones crecieron 29,69% en volumen y 70,46% en valor. Norteamérica concentró el 69,1% del volumen, con un precio promedio de 329,90 dólares por quintal; Europa, el 18,2%, a 334,52 dólares.

Renovar sin borrar el paisaje

La política pública de los últimos años se concentró en la renovación del parque cafetalero. La Memoria de labores del MAG de 2023 registra la entrega de 13.202.025 plantas a 2.439 productores de las seis cordilleras, con variedades como Cuscatleco, Anacafé 14, Marsellesa, Pacamara, Catisic, Bourbon y Sampacho, y reporta un crecimiento de 4,0% de la producción entre 2019 y 2024.

Renovar tiene una contraparte. Un cafetal viejo bajo sombra es un bosque productivo; sustituirlo por variedades más resistentes puede mejorar el rendimiento y reducir la cobertura arbórea si no se maneja con criterio. La discusión sobre el café salvadoreño es, en el fondo, una discusión sobre qué paisaje se quiere conservar y quién asume el costo de hacerlo.

Cómo leer este paisaje

Un cafetal se lee como un documento. Los linderos rectos hablan de la reforma de 1881; los beneficios, de la industrialización del grano; los rieles abandonados, de la época en que el café viajaba al puerto en tren. Nada de eso es decoración: es la huella material de decisiones sobre la tierra.

El país que produjo 841.977 quintales en la cosecha 2025/26 es distinto del que decretó la obligatoriedad del cultivo en 1860. Pero sigue dependiendo de las mismas laderas, del mismo trabajo manual y de un mercado internacional que fija el precio. Entender esa continuidad es la condición para discutir el futuro del café sin lugares comunes.

Cómo se hizo este artículo

El ensayo combina una tesis universitaria sobre la propiedad agrícola, un artículo de CamJOL, una síntesis histórica en SciELO y documentos oficiales del sector cafetalero. Las cifras de superficie, producción y exportación provienen del Instituto Salvadoreño del Café; las de renovación de cafetales, del MAG. Se distingue entre el dato de 2024 y el de 2026 porque el registro fue depurado. No se atribuyen declaraciones a personas ni se estiman cifras que las fuentes no publican.

  • Serie: Memoria y territorio
  • Fuentes citadas: 8
  • Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor
  • Publicado: 20/10/2026 22:50
  • Correcciones: política pública

Preguntas frecuentes

¿Por qué se dice que el café cambió el paisaje salvadoreño?

Porque el cultivo se extendió por las laderas volcánicas de seis cordilleras y arrastró consigo caminos, ferrocarriles, beneficios, bancos y asentamientos. El cafetal bajo sombra sustituyó parte del bosque y de las milpas, y creó un paisaje productivo que todavía se reconoce en los linderos y en las estaciones de tren abandonadas.

¿Qué fueron los decretos de 1881 y 1882?

Fueron las normas que abolieron la propiedad comunal y liberaron las tierras ejidales. Los ocupantes debían tramitar título en seis meses y pagar tres pesos por manzana al municipio. En 1896 las tierras no reclamadas se declararon baldías y en 1897 se ordenó vender las que seguían sin adjudicar, lo que consolidó la gran propiedad cafetalera.

¿Cuánta tierra se cultiva con café hoy?

El Instituto Salvadoreño del Café registró 150.219 manzanas (104.987 hectáreas) al 28 de febrero de 2026. En octubre de 2024 el registro reportaba 167.238 manzanas; la reducción se explica en parte por la depuración de carnés de productores que no renovaron.

¿El café sigue siendo importante para la economía?

Sí, aunque ya no organiza la economía como en 1900. El ISC contabilizó 44.660 empleos permanentes y 11,16 millones de jornales en el ciclo 2023/24, y las exportaciones crecieron 29,69% en volumen entre octubre de 2025 y febrero de 2026 frente al mismo periodo anterior. El país sigue dependiendo del precio internacional.

Fuentes y documentos

  1. Institucionalidad de la propiedad agrícola en El Salvador durante la segunda mitad del siglo XX Saúl Alfonso Castro Fagoaga y Francisco Javier Cornejo Amaya · Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (tesis de licenciatura) · 2006 Decretos de 1847, 1879, 1881 y 1882; plazos de titulación, indemnización de tres pesos por manzana y surgimiento del crédito cafetalero.
  2. Modelos de acumulación de capital y estructura laboral en El Salvador, 1900–2007 Saira Johanna Barrera, José Luis Flores, Rodolfo Eduardo Herrera y José Ernesto Montoya · Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades (UCA), núm. 131 · 2012 Periodización del modelo agroexportador cafetalero (1900–1944), del modelo con impulso manufacturero (1948–1979) y del terciario-maquilero.
  3. El Corredor Seco Centroamericano en perspectiva histórica Ronald E. Díaz Bolaños · Anuario de Estudios Centroamericanos (SciELO) · 2019 Expansión cafetalera, apertura de caminos y ferrocarriles, deforestación y beneficiado por vía seca en el oriente salvadoreño.
  4. Informe de Estadísticas Cafetaleras al 28 de febrero de 2026 Instituto Salvadoreño del Café · Oficina de Estadísticas Cafetaleras · 2026 Superficie cultivada, productores y actores de la cadena, cosecha 2025/26, exportaciones por región y depuración del registro de carnés.
  5. Informe de Estadísticas Cafetaleras al 31 de octubre de 2024 Instituto Salvadoreño del Café · Oficina de Estadísticas Cafetaleras · 2024 Comparación de área y productores registrados, empleo permanente y jornales del ciclo 2023/24, y crédito al sector.
  6. Memoria de labores 2023 Ministerio de Agricultura y Ganadería de El Salvador · 2023 Entrega de 13.202.025 plantas a 2.439 productores de las seis cordilleras, variedades y crecimiento de la producción 2019–2024.
  7. MAG, CENTA y CRS oficializan plataforma de mapas digitales de suelos de las 6 cordilleras del café Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) · 2022 Nombres de las seis cordilleras y elaboración de 20 mapas de suelos con unas 11.000 muestras georreferenciadas.
  8. Reseña histórica de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador – FENADESAL Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA) · Unidad de Gestión Documental y Archivos · 2022 Modernización liberal orientada a la exportación de café e inauguración del ferrocarril Acajutla–Santa Ana–San Salvador en 1900.

Autoría y revisión

Redacción infolenca

Equipo editorial

Equipo editorial de Infolenca. Redacta y documenta los cuadernos de la Edición 2026 sobre medio ambiente, clima, historia y patrimonio de El Salvador y Centroamérica.

Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor

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