El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, descartó que la operación militar desplegada en Haití constituya una invasión, y aseguró que el objetivo principal es el rescate de cuatro aerotécnicos salvadoreños desaparecidos tras una emboscada el 18 de octubre de 2026 en Santo, Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe.
Financiamiento y alcance de la operación
En un mensaje dirigido al pueblo haitiano publicado en su cuenta oficial de X, Bukele enfatizó que la presencia de tropas salvadoreñas no busca dominar ni explotar los recursos del país caribeño. "No somos una gran potencia. No tenemos ningún interés ni en venir a dominar al pueblo haitiano, ni en poner las manos sobre las riquezas de Haití", afirmó.
El mandatario también detalló que El Salvador cubre aproximadamente el 90% de los gastos de esta operación con recursos propios, recibiendo solo ayuda logística limitada de otros países. "Somos casi los únicos que estamos pagando por esta operación", señaló.
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La presencia de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) en Haití se fundamenta en convenios bilaterales firmados a finales de 2024 y ratificados por la Asamblea Legislativa, en respuesta a la crisis de seguridad causada por pandillas armadas en Haití. Inicialmente, el personal salvadoreño participó en la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS) respaldada por la ONU, enfocándose en apoyo estratégico, evacuaciones y protección de recursos.
Tras la emboscada al vehículo blindado de la Fuerza de Tarea Libertad II, que dejó desaparecidos a cuatro militares salvadoreños, el gobierno salvadoreño incrementó el despliegue a más de 2,000 efectivos para rescatar a los soldados y combatir a los grupos delictivos en la zona.
Implicaciones y próximos pasos
Esta operación refleja el compromiso del gobierno salvadoreño para garantizar la seguridad de su personal militar en el exterior y contribuir a la estabilidad en Haití, aunque enfrenta cuestionamientos sobre su alcance y financiamiento. La cooperación internacional ha sido limitada en materia financiera, lo que ha llevado a El Salvador a asumir la mayor parte de los costos.
El seguimiento de esta misión será clave para evaluar su impacto en la seguridad regional y la relación bilateral entre ambos países.




