El arrecife de Los Cóbanos no se parece a los arrecifes de postal. No hay una barrera de coral que rompa el oleaje ni un agua turquesa que permita ver el fondo desde una lancha. Hay roca volcánica, basalto, bloques sumergidos frente a la costa de Sonsonate, agua turbia buena parte del año y un conjunto de colonias de coral que crecen donde el sustrato lo permite. Es, según la evidencia disponible, el único arrecife rocoso con crecimiento coralino del país.
Sobre esa roca trabaja una flota artesanal que captura lutjánidos, serránidos, carángidos, scombridos y haemúlidos. El expediente que el MARN presentó al Convenio sobre la Diversidad Biológica estimó al menos 300 pescadores en el área. Ese vínculo entre arrecife y pesca es el eje de este reportaje: qué dice la ciencia del coral, qué dicen los datos de quienes pescan y dónde están los vacíos.
Un arrecife de roca volcánica, no una barrera de coral
La diferencia importa. Los arrecifes coralinos construidos por colonias de pólipos generan estructuras tridimensionales que amortiguan el oleaje y crean refugios. Los arrecifes rocosos de origen volcánico ofrecen sustrato duro donde se asientan comunidades bentónicas, pero no construyen la misma arquitectura. En Los Cóbanos, los corales duros y blandos ocupan parches entre fondos arenosos y fangosos, desde la zona intermareal hasta decenas de metros de profundidad.
El expediente del MARN registra arrecifes rocosos intermareales y submareales de basalto, con profundidades que llegan a unos 60 metros, y al menos tres especies de corales constructores de arrecife. También deja constancia de un dato incómodo: las colonias actuales crecen sobre un arrecife que fue destruido casi por completo entre 1950 y 1953, antes de que existiera legislación ambiental en el país. Lo que se monitorea hoy es una recuperación, no un estado original.
Lo que el mayor informe global dice de esta costa
En agosto de 2026, la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral y la Iniciativa Internacional de Arrecifes de Coral publicaron la séptima evaluación global. Reúne 21,1 millones de observaciones en 36.886 sitios de 124 países, con datos de 1980 a 2024. Su conclusión central: la cobertura mundial de coral vivo bajó de 30,2% a 27,3%, una caída relativa de 9,5%. Solo entre 2023 y 2024 se perdió 8,9%, la mayor caída interanual registrada.
El Pacífico Oriental Tropical, la región que incluye la costa salvadoreña, aparece en el grupo de regiones sin cambio neto. No es un dato menor: de las diez regiones evaluadas, cuatro muestran declive a largo plazo, entre ellas el Caribe, con una pérdida de 43,4%. La región del Pacífico oriental es la más pequeña de la red, con 593 kilómetros cuadrados de arrecife, el 0,2% del total mundial, y una historia de cobertura que subió y bajó.
Cobertura de coral vivo: el mundo y el Pacífico Oriental Tropical
| Indicador | Dato | Periodo o año | Fuente |
|---|---|---|---|
| Cobertura mundial de coral vivo | 27,3% | Promedio 2020-2024 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Cobertura mundial de coral vivo | 25,8% | 2024 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Pérdida mundial acumulada | 9,5% | 1980-2024 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Cobertura en el Pacífico Oriental Tropical | 28,1% | 1994 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Cobertura en el Pacífico Oriental Tropical | 13,8% | 2007 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Cobertura en el Pacífico Oriental Tropical | 20,6% | 2024 | GCRMN / ICRI, 2026 |
| Arrecife en el Pacífico Oriental Tropical | 593 km² | 2026 | GCRMN / ICRI, 2026 |
Fuente: Elaboración propia con el resumen ejecutivo del informe difundido por la Universidad de El Salvador y la nota de IPS del 21 de septiembre de 2026.
Diez por ciento de coral vivo y un césped algal en máximos
El informe global no publica una cifra propia de El Salvador. El país queda dentro del promedio de la subregión Pacífico Mesoamericano, la de menor cobertura de coral vivo de las cinco que componen la región: alrededor de 10,2% entre 1998 y 2018. El resumen difundido por la Universidad de El Salvador añade un dato que obliga a mirar el fondo además del coral: el césped algal de esa subregión alcanzó su máximo histórico en 2024, con 55,0%.
Ese detalle cambia la lectura del titular. Un arrecife puede mantener una cobertura de coral relativamente estable y, al mismo tiempo, perder complejidad: menos coral, más alga, menos refugio para peces de arrecife. El resumen de la UES lo formula con precisión al describir el coral Pocillopora, principal constructor de arrecife de la región, como una especie que en El Salvador aparece con matriz muerta y en erosión. La estructura sigue en pie; el edificio se desgasta.
La explicación del informe combina dos factores. El primero es la variabilidad natural del Pacífico oriental: aguas frías, ácidas por las surgencias y pobres en corales, un ambiente que habría «preacondicionado» a las especies para tolerar cambios bruscos. El segundo es una adaptación en curso: el Pocillopora reemplaza las microalgas de sus tejidos por otras más tolerantes al calor. Los autores advierten que no se sabe si esa adaptación alcanzará el ritmo del calentamiento.
Quién pesca sobre el arrecife
El I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025, cuyos resultados se publicaron a comienzos de 2026, dibuja un sector dominado por productores individuales. El 99,7% son personas naturales y solo el 0,3% son personas jurídicas. Los hombres representan el 87,9% de los productores censados y las mujeres el 12,1%. Por ecosistema, el 55,0% trabaja en cuerpos continentales —ríos, lagos, embalses y lagunas— y el 20,2% en la zona costero-marina.
El censo también mide lo que falta: solo el 15,1% de los productores recibió asistencia técnica y apenas el 5,2% de quienes pidieron un crédito lo obtuvo del sistema financiero. Para la pesca artesanal del Pacífico, esos porcentajes describen una actividad que depende del conocimiento local y del capital propio.
Perfil del sector pesquero y acuícola según el censo de 2025
| Indicador | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Productores que son personas naturales | 99,7% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
| Productores hombres | 87,9% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
| Productores que trabajan en ecosistemas continentales | 55,0% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
| Productores en la zona costero-marina | 20,2% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
| Productores que recibieron asistencia técnica | 15,1% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
| Solicitantes de crédito que lo obtuvieron | 5,2% | I Censo Nacional de Pesca y Acuicultura 2025 |
Fuente: Resultados del censo difundidos por IPS y El Independiente el 20 de junio de 2026.
La institucionalidad cambió de nombre en 2026
La pesca tuvo un cambio de rector en 2026. En febrero, la Asamblea Legislativa aprobó la Autoridad Salvadoreña de Economía Azul (ASEA), que sustituyó al Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca). El cambio define quién autoriza, quién supervisa y quién acompaña técnicamente a una flota que, según la FAO, generaba alrededor de 48.000 puestos de trabajo en 2021, incluidos unos 2.530 de la acuicultura.
- Noviembre de 2023: la FAO estima 48.000 empleos en el sector en 2021 y señala limitaciones de capacitación y equipo.
- Octubre de 2025: arranca en Barra Salada un proyecto de conservación de tortugas con financiamiento del Fiaes.
- Comienzos de 2026: se publican los resultados del censo nacional de pesca y acuicultura de 2025.
- Febrero de 2026: se crea la ASEA, que reemplaza a Cendepesca como ente rector.
- Marzo de 2026: la UES lanza MAREADN, monitoreo de arrecifes con ADN ambiental en Acajutla.
- 31 de agosto de 2026: se publica el informe global de arrecifes, con datos hasta 2024.
Las presiones: sedimento, calor y aparejos
El expediente de Los Cóbanos identifica un factor que no aparece en los titulares sobre clima: la turbidez. El agua permanece turbia buena parte del año por sedimentos arrastrados en la estación lluviosa y removidos por el oleaje. Esa condición limita el buceo y reduce la luz que llega a los corales, que dependen de sus microalgas simbiontes.
A la sedimentación se suma el calor. El resumen regional señala que la temperatura superficial del Pacífico Oriental Tropical subió 0,79 °C entre 1985 y 2025, a razón de 0,20 °C por década, y que el trienio 2023-2025 concentra las anomalías más altas del registro. La investigadora Johana Segovia advirtió a IPS que los datos posteriores al informe ya muestran deterioro, y su colega mexicano Amílcar Cupul fue más directo sobre 2026: «no pinta muy bien».
El tercer frente es el de siempre: la pesca. El expediente del MARN reconoce que la pesca y el turismo en Los Cóbanos son actividades que deben regularse, y que el plan de manejo del área existía como borrador final. También menciona especies amenazadas dentro del área, como el mero Epinephelus itajara y el caballito de mar Hippocampus ingens, además de la presencia invernal de ballenas jorobadas con crías.
Qué se está midiendo ahora
En marzo de 2026, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de El Salvador presentó el proyecto MAREADN, financiado por el FEF Océano y respaldado por la Embajada de Francia, con coordinación del Laboratorio de Ciencias del Medio Ambiente Marino de ese país. La investigación trabaja en ecosistemas arrecifales de Acajutla, con énfasis en Los Cóbanos, mediante muestras de ADN ambiental analizadas con herramientas bioinformáticas e isótopos estables.
El ADN ambiental permite detectar especies presentes en el agua sin capturarlas: una ventaja para un arrecife con poca visibilidad y especies sensibles. El informe global señala la ampliación del monitoreo en regiones subrepresentadas como una de sus seis prioridades. De los 781 sitios monitoreados en la región, casi la mitad se concentran en Baja California Sur.
Lo que falta para decidir
Con los datos disponibles se pueden sostener tres afirmaciones y ninguna más. Primera: el Pacífico Oriental Tropical no perdió cobertura coralina neta en cuatro décadas, y esa resistencia es excepcional en el contexto global. Segunda: la subregión a la que pertenece El Salvador tiene la cobertura de coral vivo más baja de la región y un césped algal en máximos. Tercera: el país no publica una serie nacional de cobertura coralina ni de capturas por sitio, de modo que el estado del arrecife se conoce por estudios puntuales.
Para cerrar esa brecha no hace falta un nuevo organismo. Hace falta que el monitoreo que ya existe —el de la UES, el de los guardarrecursos, el de los proyectos con financiamiento internacional— se traduzca en series públicas y comparables, con la misma estación, el mismo método y la misma unidad cada año. Sin eso, cada informe global volverá a incluir a El Salvador dentro de un promedio ajeno.
Mientras tanto, el arrecife sostiene una economía que no aparece en las cuentas nacionales con el peso que tiene. Trescientos pescadores en un área protegida de unas 20.000 hectáreas, en su mayoría marinas, dependen de un sustrato de basalto cubierto por colonias que llevan siete décadas recuperándose. Esa es la escala del problema: un ecosistema que resiste, una flota que lo necesita y una contabilidad que todavía no lo ve.