Medio ambiente y clima · Tierra y agua

Agricultura regenerativa en el trópico seco: qué dice la evidencia

Rastrojos, árboles y barreras vivas retienen humedad y frenan la erosión. Lo que no está tan claro es el rendimiento, el costo de entrada y cuánto de lo prometido resiste una comparación rigurosa.

Ilustración editorial sobre agricultura regenerativa en el trópico seco
Ilustración: Infolenca · Edición 2026

Lo esencial

10–12%

más de retención de humedad en el suelo con sistemas agroforestales de maíz en el Corredor Seco.

CATIE / ESCALAR, 2022
31

estudios con datos cuantitativos seleccionados de 206 revisados sobre agroecología en el Corredor Seco.

Alliance Bioversity–CIAT, 2025
1.250 USD

costo de establecimiento por manzana del sistema agroforestal Kuxur Rum, según la ficha técnica.

CATIE / ESCALAR, 2022

Pocas etiquetas agrícolas crecen tan rápido como «regenerativa». Se usa para vender café, justificar créditos, diseñar políticas de suelo y describir sistemas que van del no laboreo a la ganadería silvopastoril. El problema no es la palabra: es que bajo ese nombre conviven prácticas con respaldos muy distintos. En el trópico seco centroamericano, donde la lluvia se concentra en pocos meses y la canícula parte la estación húmeda en dos, la pregunta relevante no es si la agricultura regenerativa suena bien, sino qué parte de lo que promete está medida.

Este cuaderno revisa la evidencia disponible para esa pregunta concreta. Separa tres cosas que suelen mezclarse: los efectos sobre el suelo y el agua, los efectos sobre el rendimiento y los costos de entrada. La conclusión anticipada es incómoda para ambos bandos: hay efectos biofísicos bien documentados, rendimientos con resultados desiguales y muy pocos datos económicos de largo plazo en la región.

De qué se habla cuando se dice regenerativa

La agricultura de conservación tiene una definición relativamente cerrada: mínima alteración del suelo, cobertura permanente con residuos o cultivos de cobertura y rotación de cultivos. La agricultura regenerativa es un paraguas más amplio. Incluye esas tres prácticas, pero también agroforestería, barreras vivas, abonos verdes, bioinsumos, manejo integrado de plagas y pastoreo planificado. No existe un protocolo único ni un conjunto mínimo de prácticas que un productor deba cumplir para usar el nombre.

Esa amplitud tiene una consecuencia práctica: dos fincas llamadas «regenerativas» pueden no compartir ninguna técnica. También explica por qué la evidencia es tan dispersa. Cuando se evalúa un paquete tan heterogéneo, promediar resultados equivale a mezclar cosas distintas. La literatura seria suele evaluar práctica por práctica, y eso es lo que se hace aquí.

El trópico seco: donde la prueba es más dura

El Corredor Seco centroamericano atraviesa Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Allí la agricultura depende de la lluvia, los suelos suelen estar degradados y la mayoría de los productores son pequeños. La canícula —la pausa seca que interrumpe la temporada de lluvias— puede arruinar una cosecha de maíz o de frijol en pocas semanas, y su intensidad ha aumentado.

En ese contexto, cualquier práctica que aumente la humedad disponible o reduzca la temperatura del suelo tiene un valor inmediato. No es un detalle agronómico: es la diferencia entre una planta que llega a la cosecha y una que se seca en la floración. Por eso las prácticas con cobertura —rastrojos, mulch, árboles— son las que concentran la evidencia más consistente.

Lo que la evidencia sí muestra

Una síntesis de evidencia de la Alianza Bioversity–CIAT, publicada en febrero de 2025, revisó 206 artículos y seleccionó 31 con datos cuantitativos sobre prácticas agroecológicas en el Corredor Seco. Sus conclusiones son específicas: el mulch, los residuos de cosecha, los árboles de sombra y las barreras vivas aumentan la humedad del suelo, reducen su temperatura y disminuyen la erosión. Esos efectos aparecen de forma consistente en maíz, frijol y café.

Los datos de la ficha técnica del sistema Kuxur Rum y Quesungual, difundida por el CATIE en el marco del proyecto ESCALAR, cuantifican parte de ese efecto: 10% a 12% más de retención de humedad, entre 15 y 20 días adicionales de agua disponible en el suelo, y una densidad de 1.000 a 2.000 árboles por hectárea. El mismo documento estima una fijación de nitrógeno de 28 a 30 kilogramos por hectárea al año con leguminosas como madrecacao o leucaena.

La experiencia latinoamericana con el no laboreo también aporta números. Según un estudio de caso de la FAO, Paraguay tenía en 1999 el 52% de su superficie cultivada bajo siembra directa, Argentina el 32% y Brasil el 21%. En Paraguay, los rendimientos con laboreo convencional cayeron entre 5% y 15% en diez años, mientras los de siembra directa subieron entre 5% y 20%. En Brasil, en 17 años, el maíz aumentó 86% y la soya 56%, con reducciones de fertilizantes de 30% y 50%.

El mismo estudio reporta que la erosión en Brasil bajó de 3,4 a 8 toneladas por hectárea con laboreo convencional a 0,4 toneladas con no laboreo, y que la pérdida de agua cayó de unas 990 a 170 toneladas por hectárea. Son cifras de sistemas mecanizados de gran escala, en regiones húmedas o subtropicales, no del trópico seco centroamericano. Esa diferencia de contexto es la clave para leerlas sin sobreinterpretarlas.

Lo que la evidencia no muestra

El rendimiento es el punto débil. La síntesis de 2025 advierte que las prácticas agroecológicas pueden reducir el rendimiento máximo potencial en un año determinado, y que su ventaja aparece sobre todo en años malos, cuando limitan las pérdidas. Dicho de otro modo: el beneficio no es producir más en la mejor temporada, sino producir algo cuando la temporada es mala. Es un argumento de estabilidad, no de productividad.

También hay un problema de base. De 206 artículos revisados, solo 31 tenían datos cuantitativos utilizables. Los autores señalan que muchas prácticas actúan de forma indirecta y son difíciles de medir, y que algunas están tan extendidas que nadie las investiga. El resultado es un mapa de evidencia con huecos grandes, especialmente en costos, en suelos específicos y en plazos largos.

Un tercer límite es el diseño de los estudios. Comparar una parcela con rastrojos y otra sin ellos en la misma finca no aísla el efecto del clima, del suelo o del manejo. Los ensayos de largo plazo con repeticiones y Testigos son caros y escasos en la región. Por eso las conclusiones suelen formularse como asociaciones consistentes y no como relaciones causales cerradas.

Prácticas, efectos documentados y límites de la evidencia

PrácticaEfecto documentadoLímite o condición
Rastrojos y mulchMás humedad, menor temperatura del suelo y menos erosiónDepende de la biomasa disponible; compite con el uso forrajero
Árboles en callejones10–12% más de retención de humedad y 15–20 días extra de aguaRequiere podas, manejo de sombra e inversión inicial
Siembra directaMenos erosión y menor pérdida de agua en ensayos de gran escalaDatos de regiones húmedas; exige herbicidas y maquinaria
Barreras vivasReducen escorrentía y arrastre de suelo en laderasOcupan superficie y necesitan mantenimiento
Rotación de cultivosRompe ciclos de plagas y mejora la estructura del sueloLimitada por mercado, tenencia y calendario de siembra

Fuente: Elaboración propia con Alliance Bioversity–CIAT (2025), CATIE/ESCALAR (2022) y FAO (2001).

Cuánto cuesta entrar

La ficha del CATIE estima en 1.250 dólares por manzana el costo de establecimiento del sistema Kuxur Rum, con una alternativa de 625 dólares para media manzana. Es una inversión considerable para una economía campesina, y el retorno no es inmediato: los árboles tardan en producir sombra, leña o frutos, y el efecto sobre el suelo se acumula ciclo tras ciclo.

La síntesis de 2025 coincide en que el impacto económico de corto plazo es pequeño o neutro, y que los costos iniciales —sobre todo en agroforestería y barreras vivas— suelen compensarse con el tiempo mediante leña, frutas, madera y menores insumos. Para un productor sin crédito ni ingresos fuera de la finca, «se compensa con el tiempo» puede ser una frase difícil de sostener.

El documento del CATIE enumera los cuellos de botella con precisión: siembra en ladera limitada a la primera, falta de conocimiento técnico, inseguridad en la tenencia, tierras que se destinan a otros cultivos por falta de rentabilidad, costumbres arraigadas de tala y quema, canícula más intensa, poca credibilidad en los servicios climáticos y acceso limitado a crédito. Ninguno es un problema agronómico que se resuelva con una capacitación.

En El Salvador, el proyecto RECLIMA —ejecutado por la FAO con el Ministerio de Medio Ambiente— documenta parcelas en El Rosario y San Juan Tepezontes donde se aplican prácticas de restauración de suelo, conservación de agua y diversificación con madrecacao, leucaena y cítricos. El reporte institucional describe mayor retención de humedad, menor pérdida de suelo y aumentos de productividad, con testimonios de productores recogidos por el propio ministerio. Son resultados de parcela demostrativa, no de una evaluación experimental.

El riesgo del sello

Cuando una práctica se convierte en etiqueta comercial, la medición se relaja. Un café puede venderse como regenerativo por usar cobertura vegetal, sin que nadie verifique materia orgánica del suelo, infiltración o rendimiento. Esa laxitud no es un problema de marketing: es un problema de aprendizaje, porque impide distinguir lo que funciona de lo que solo se anuncia.

La alternativa es aburrida y costosa: indicadores verificables, parcelas de largo plazo y contabilidad por finca. Materia orgánica, capacidad de infiltración, erosión medida, estabilidad del rendimiento entre años buenos y malos, y costo neto por hectárea. Sin esa base, cada actor elige la evidencia que confirma su posición, y la discusión se estanca.

Qué haría falta para decidir

La región necesita tres cosas que hoy no tiene de forma sistemática. Primero, ensayos comparativos de largo plazo en condiciones de trópico seco, con repeticiones y testigos, que midan suelo, agua y rendimiento al mismo tiempo. Segundo, análisis económicos que incluyan el costo de oportunidad de la tierra y de la mano de obra familiar, no solo el costo de insumos. Tercero, registros de adopción: cuántos productores adoptan, cuántos abandonan y por qué.

Mientras eso no exista, la posición defendible es la que distingue niveles de certeza. Hay buena evidencia de que la cobertura del suelo y los árboles mejoran el balance hídrico y reducen la erosión en el trópico seco. Hay evidencia parcial de que estabilizan el rendimiento en años difíciles. Y hay evidencia insuficiente sobre cuánto aumenta la producción en años normales, cuánto tarda en pagarse la inversión y qué pasa cuando el productor no tiene crédito.

Esa gradación no debilita la práctica: la vuelve utilizable. Un programa público que prometa rendimientos mayores en el corto plazo está vendiendo algo que la literatura no sostiene. Uno que prometa reducir pérdidas en años secos, mejorar la infiltración y sostener la producción en el tiempo está sobre terreno más firme. La diferencia entre ambos enunciados es la diferencia entre una consigna y una política.

Cómo se hizo este artículo

Se contrastaron tres tipos de evidencia: una síntesis cuantitativa sobre el Corredor Seco, fichas técnicas de sistemas agroforestales del CATIE y un estudio de caso de la FAO sobre adopción del no laboreo en América Latina. Se separaron de forma explícita los efectos biofísicos (humedad y erosión), los efectos productivos (rendimiento) y los económicos (costos de entrada y retorno). No se realizaron entrevistas ni mediciones de campo. Los datos de Paraguay y Brasil se presentan como referencia de otros contextos agroecológicos y no como prueba directa para el trópico seco centroamericano.

  • Serie: Tierra y agua
  • Fuentes citadas: 5
  • Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor
  • Publicado: 20/10/2026 22:20
  • Correcciones: política pública

Preguntas frecuentes

¿Agricultura regenerativa y agricultura de conservación son lo mismo?

No. La agricultura de conservación tiene tres componentes definidos: mínima alteración del suelo, cobertura permanente y rotación de cultivos. La regenerativa es un término más amplio que incluye esas prácticas y otras como agroforestería, barreras vivas, bioinsumos y pastoreo planificado. No existe un protocolo único para certificar qué es regenerativo.

¿La agricultura regenerativa reduce el rendimiento?

Puede reducirlo en un año determinado, según la síntesis de evidencia de 2025 para el Corredor Seco, porque el beneficio principal aparece en años malos, cuando se pierde menos. La evidencia no sostiene que aumente la producción de forma sistemática en años normales, y los datos de largo plazo en la región son escasos.

¿Cuánto cuesta implementarla en el trópico seco?

La ficha del CATIE estima 1.250 dólares por manzana para establecer el sistema Kuxur Rum, con opción de 625 dólares para media manzana. A eso se suman años de espera hasta que los árboles producen y el suelo responde. El impacto económico de corto plazo se describe como pequeño o neutro.

¿Por qué hay tan pocos estudios en la región?

La revisión de 2025 encontró 206 artículos y solo 31 con datos cuantitativos utilizables. Muchas prácticas actúan de forma indirecta y son difíciles de medir; los ensayos de largo plazo con testigos son caros; y parte del conocimiento local no está publicado. Eso deja huecos en costos, suelos específicos y plazos largos.

Fuentes y documentos

  1. Building Climate Resilience: Agroecology in the Dry Corridor Alliance of Bioversity International and CIAT (proyecto ACDC) · 2025-02 Síntesis de 206 artículos, 31 seleccionados; efectos en humedad, erosión y economía. Los autores indican que no es una publicación revisada por pares.
  2. Producción Rotacional de Granos Básicos (Maíz) en Sistema Agroforestal Kuxur Rum o Quesungual CATIE / Proyecto ESCALAR-ASDI · 2022-12 Retención de humedad, días adicionales de agua, fijación de nitrógeno, costos y cuellos de botella.
  3. Agricultura de conservación: factores que influyen en su adopción (Capítulo 2) FAO · 2001 Adopción de siembra directa en América Latina y resultados de rendimiento y erosión en Paraguay y Brasil.
  4. El Salvador fortalece la resiliencia productiva con prácticas sostenibles en el corredor seco Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) · 2025-09-16 Parcelas del proyecto RECLIMA en El Rosario y San Juan Tepezontes, con prácticas de restauración de suelo y diversificación.
  5. Hacia un sector agropecuario resiliente, sostenible y regenerativo CAF - Banco de Desarrollo de América Latina, difundido por el Observatorio de Políticas Públicas del IICA · 2024-01-01 Marco institucional regional sobre extensión, adopción tecnológica y agricultura regenerativa.

Autoría y revisión

Redacción infolenca

Equipo editorial

Equipo editorial de Infolenca. Redacta y documenta los cuadernos de la Edición 2026 sobre medio ambiente, clima, historia y patrimonio de El Salvador y Centroamérica.

Revisión editorial: Moisés Bonilla · Editor

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