El Salvador tiembla con frecuencia. La mayor parte de esos sismos no se sienten, pero quedan registrados en los catálogos. Este mapa muestra los eventos recientes en el país y su entorno, con magnitud, profundidad y hora, para que el lector pueda ubicarlos y compararlos.
La fuente es el catálogo público del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que se actualiza varias veces al día. No es el catálogo oficial salvadoreño: el MARN y el SNET publican sus propios reportes y son la referencia para una alerta o un informe local.
Por qué tiembla
El país está en el borde entre dos placas: la de Cocos, que se hunde bajo Centroamérica en la fosa mesoamericana, y la del Caribe. Ese proceso de subducción produce sismos profundos y terremotos de gran magnitud. Sobre esa base se levanta el arco volcánico que atraviesa el territorio.
A la subducción se suman fallas corticales, como las del sistema de fallas de El Salvador. Esas fallas generan sismos superficiales, a pocos kilómetros de profundidad, que pueden sentirse con fuerza aunque su magnitud no sea alta. La combinación de fuentes explica por qué el país tiene amenaza sísmica alta.
Qué significa cada dato
| Dato | Qué indica | Cuidado |
|---|---|---|
| Magnitud | Energía liberada en la fuente | No mide el daño local |
| Profundidad | Distancia del hipocentro | Un sismo superficial se siente más |
| Hora | Momento UTC del evento | Se muestra en hora local |
| Ubicación | Epicentro estimado | Puede ajustarse en las horas siguientes |
Fuente: USGS / SNET.
Cómo usar el mapa
Cada círculo es un sismo. El tamaño representa la magnitud y el color, la profundidad: los eventos someros se ven en tonos cálidos y los profundos en tonos fríos. Al tocar un círculo se abre la ficha con magnitud, lugar, profundidad, hora y un enlace al evento original.
Los filtros permiten cambiar el período —7, 30 o 90 días— y la magnitud mínima. Una lista ordenada por hora acompaña al mapa para quienes prefieren leer los eventos sin interactuar con los puntos. Al elegir un evento de la lista, el mapa se centra en su epicentro.
Magnitud no es intensidad
La magnitud mide la energía liberada en la fuente. La intensidad mide el efecto en un lugar: cuánto se movió el suelo, qué se cayó, qué se sintió. Un sismo de magnitud moderada y poca profundidad puede causar más daño local que uno de magnitud alta y gran profundidad.
Por eso el mapa no debe leerse como un semáforo de daño. Un punto grande en el océano puede no haber afectado a nadie; un punto pequeño cerca de una ciudad puede haber roto paredes. La evaluación de daños es otro proceso, con inspección de campo.
El catálogo del USGS y el catálogo local
El USGS publica un catálogo global con eventos de todo el mundo. Para El Salvador, su red puede no detectar sismos muy pequeños o muy locales. El SNET, en cambio, opera la red nacional y reporta sismos sentidos con más detalle. Los números pueden diferir entre ambas fuentes.
Esa diferencia no es un error: son redes distintas, con estaciones y algoritmos distintos. Si un sismo se sintió y no aparece en el mapa, conviene revisar el reporte del SNET. Si aparece en el mapa pero no en el reporte local, puede ser un evento lejano o no sentido.
Qué hacer durante un sismo
La recomendación general es protegerse primero y evacuar después. Agacharse, cubrirse y sujetarse; alejarse de ventanas y objetos que puedan caer; no usar ascensores. Si estás en la calle, buscar un espacio abierto y evitar postes, cables y fachadas. Después del movimiento, revisar fugas de gas y daños estructurales antes de volver a entrar. La preparación previa —un plan familiar, una mochila de emergencia y revisar la estructura de la vivienda con un técnico— reduce el riesgo más que cualquier predicción y es la única medida que está en manos de la población y de las comunidades organizadas de todo el territorio nacional.
El mapa no emite alertas. Para una alerta oficial, la referencia es el MARN, el SNET y Protección Civil. La herramienta sirve para observar el catálogo y entender el contexto, no para anticipar el próximo evento: hoy no existe un método confiable para predecir terremotos.
Los terremotos de 2001
El 13 de enero de 2001, un terremoto de magnitud 7,7 frente a la costa de Usulután sacudió el país. Un mes después, el 13 de febrero, otro sismo de magnitud 6,6 golpeó la zona central. Los dos eventos dejaron cientos de muertos, miles de viviendas destruidas y pérdidas económicas que se contaron en cientos de millones de dólares.
Esos terremotos explican por qué el país mira con atención el catálogo sísmico. También muestran que la amenaza no viene solo del océano: el sismo de febrero tuvo origen cortical y afectó zonas densamente pobladas. Un mapa de epicentros ayuda a ver esa doble fuente.
Réplicas y enjambres
Después de un sismo grande vienen réplicas: eventos menores en la misma zona, que pueden durar días, semanas o meses. Un enjambre, en cambio, es una secuencia de sismos pequeños sin un evento principal claro. Ambos se ven en el catálogo como muchos puntos cercanos en el tiempo.
La interpretación de un enjambre requiere análisis de la red local. Un grupo de puntos en el mapa no prueba por sí solo que haya una falla activa nueva ni que vaya a ocurrir un sismo mayor. La herramienta muestra el patrón; el diagnóstico es de los sismólogos.
Profundidad y sacudida
La profundidad cambia la forma en que se siente un sismo. Los eventos someros, a menos de 30 kilómetros, transmiten más energía a la superficie y suelen sentirse con fuerza cerca del epicentro. Los profundos, a cientos de kilómetros, se sienten en un área más amplia pero con menor intensidad local.
El color del mapa usa esa distinción. Un punto cálido indica un sismo somero; uno frío, un evento profundo. Al comparar magnitud y profundidad se entiende por qué un sismo de 4,5 superficial puede asustar más que uno de 5,5 profundo.
Cómo se mide un sismo
Los sismógrafos registran el movimiento del suelo. A partir de esas señales se calcula la magnitud, que en la práctica moderna se expresa como magnitud momento (Mw). No es una escala lineal: cada punto adicional representa cerca de 32 veces más energía liberada.
La magnitud se estima con datos de varias estaciones y puede ajustarse en las horas siguientes. Por eso un evento puede aparecer como 5,8 y luego corregirse a 5,7. El mapa muestra el valor publicado por el USGS en el momento de la consulta, no una cifra definitiva ni una evaluación de daños.
Límites de esta herramienta
El catálogo puede tener retraso, eventos duplicados o ubicaciones preliminares que se corrigen después. La magnitud puede cambiar en las primeras horas. El mapa no muestra todos los sismos: solo los que superan el umbral elegido y los que la red detectó.
Tampoco muestra intensidades, réplicas aseguradas ni riesgo de tsunami. Para eso están los boletines especializados. La herramienta es una ventana al catálogo, no un sistema de alerta temprana. Si el objetivo es entender la amenaza de tu municipio, conviene combinar este catálogo con los mapas de amenaza sísmica y los estudios de suelos locales.