Operation Bluebird, una startup con sede en Virginia, Estados Unidos, ha presentado Twitter.now, una nueva red social que busca revivir la experiencia y funcionalidades del antiguo Twitter, como las respuestas y retuits. Este lanzamiento ocurre en medio de una disputa legal con X Corp, la empresa propiedad de Elon Musk que reemplazó Twitter por X hace tres años.
Twitter.now: una apuesta por la nostalgia y la libertad de expresión
El cofundador de Operation Bluebird, Stephen Coates, explicó que la compañía cuenta con inversores y un producto desarrollado durante meses. El acceso anticipado a Twitter.now tiene un costo de 20 dólares, que otorga el estatus de fundador. Según Coates, “X ha abandonado sus derechos sobre las marcas Twitter y Tweet”, lo que abre la puerta para que su startup utilice el nombre histórico.
Además, la plataforma está probando Vera, un sistema basado en Gemini para analizar la veracidad de las publicaciones, con la filosofía de promover la libertad de expresión sin amplificar contenido dañino o inexacto.

Disputa legal por la propiedad de la marca Twitter
X Corp sostiene que el cambio de marca de Twitter a X no implicó renunciar a los derechos sobre la marca Twitter. En respuesta, Operation Bluebird solicitó a la oficina estadounidense de marcas cancelar diez registros de X por abandono, aunque este procedimiento está suspendido mientras avanza el litigio federal.
En abril, el juez Colm Connolly expresó dudas provisionales sobre los derechos de X respecto a “Tweet” y el pájaro azul, dejando abierta la cuestión sobre Twitter. X Corp argumenta que el dominio twitter.com sigue redirigiendo a X y que en diciembre de 2025 más de cuatro millones de usuarios accedieron al servicio por ese dominio, lo que demuestra que la marca no fue abandonada.
El reto de reconstruir una comunidad bajo un nombre histórico
Twitter.now opera actualmente desde un dominio diferente y enfrenta el desafío de atraer usuarios y formar comunidades para que la marca recupere su relevancia. La experiencia previa muestra que las redes sociales pueden cambiar de identidad y funcionamiento, como ocurrió con Facebox, que luego se convirtió en Netlog.
Operation Bluebird debe superar dos pruebas: la jurídica, para conservar el nombre Twitter, y la social, para consolidar una base de usuarios que sostenga la plataforma a largo plazo.


