Un estudio reciente publicado en la revista Nature desafía la creencia común de que los psicodélicos inducen caos cerebral. Investigadores de la Universidad de Monash analizaron la actividad cerebral de 62 personas que recibieron 19 miligramos de psilocibina, el compuesto activo de ciertos hongos psicodélicos, y compararon sus escáneres cerebrales con los obtenidos en estado sobrio.
Metodología y hallazgos principales
Los voluntarios participaron en cuatro actividades dentro de un escáner de resonancia magnética: reposo, meditación guiada, escucha de música y observación de un video de nubes. Estas sesiones se realizaron dos veces, una bajo el efecto de psilocibina y otra sin ella, aproximadamente 80 minutos después de la administración del compuesto.
Según explicó Devon Stoliker, neurocientífico responsable del estudio, la intención fue capturar la experiencia psicodélica auténtica sin interrupciones cognitivas, ya que tareas adicionales pueden alterar el estado mental inducido por la droga.

Orden en medio del aparente caos
El análisis mediante inteligencia artificial reveló que, aunque la actividad cerebral bajo psilocibina parecía caótica en análisis convencionales, al aplicar una técnica que preserva la secuencia temporal de la actividad neuronal, emergió una estructura organizada. Las trayectorias de actividad cerebral se agruparon en cuatro patrones claros, correspondientes a las diferentes actividades realizadas.
Además, se observó una disminución significativa en la modularidad cerebral: las conexiones internas de cada red cerebral se debilitaron, mientras que las conexiones entre redes aumentaron. Esto sugiere una mayor comunicación entre áreas cerebrales que normalmente funcionan de manera más aislada.
Implicaciones para la experiencia subjetiva y terapéutica
El estudio identificó que la red por defecto, asociada al sentido del yo, y la red visual, relacionada con la percepción externa, mostraron una menor diferenciación bajo psilocibina. Este fenómeno, denominado “embeddedness” por los investigadores, podría explicar la sensación reportada por los participantes de una menor separación entre su identidad y el entorno.
Al día siguiente, la mayoría de los participantes reportaron cambios psicológicos positivos, como mayor conexión consigo mismos, con otros y con la naturaleza, así como incrementos en la paz, aceptación y creatividad.
Perspectivas futuras
Stoliker destaca que estos hallazgos abren la posibilidad de optimizar variables contextuales —como el ambiente, la música y las instrucciones— para mejorar la eficacia terapéutica de los psicodélicos. Sin embargo, advierte que se requieren más investigaciones para adaptar estas condiciones a diferentes individuos y diagnósticos.




