NASA confirmó que ejercerá opciones para adquirir dos vuelos adicionales en la nave Starliner de Boeing, además de otorgar un financiamiento de 359 millones de dólares para reparar el sistema de propulsores y certificar el cohete Vulcan de United Launch Alliance (ULA) para misiones tripuladas. Esta decisión garantiza la continuidad del acceso de astronautas estadounidenses a la órbita terrestre baja tras la próxima retirada del vehículo Crew Dragon de SpaceX.
Apoyo financiero para superar problemas técnicos
Según informó NASA en un comunicado oficial, la agencia invertirá 359 millones de dólares para ayudar a Boeing a completar la reconstrucción del sistema de control de reacción de los propulsores, que han presentado sobrecalentamiento en vuelo, y para certificar el cohete Vulcan para transportar astronautas. Esta medida se produce luego de que Starliner enfrentara múltiples dificultades en vuelos de prueba no tripulados en 2019 y 2022, y un incidente grave en junio de 2024 durante su primera misión tripulada.
Planes de misiones y futuro del transporte espacial
NASA tiene programado un vuelo de demostración no tripulado con Starliner, denominado Starliner-1, previsto para diciembre de 2026 o enero de 2027. Además, cuenta con tres misiones tripuladas contratadas, con Starliner-2 estimado para mediados de 2028, que será comandado por el astronauta veterano Woody Hoburg. La agencia espacial considera extender la vida útil de la Estación Espacial Internacional hasta 2032 y apoya el desarrollo de estaciones espaciales comerciales, conocidas como destinos comerciales en órbita terrestre baja (CLD).

Contexto y desafíos económicos
El administrador de NASA, Jared Isaacman, explicó que SpaceX planea retirar sus plataformas Falcon y Dragon para enfocarse en su nueva nave Starship, lo que deja a Boeing como el único proveedor estadounidense de transporte tripulado a la órbita terrestre baja en el corto plazo. Boeing ha recibido más de 5.100 millones de dólares en el programa de tripulación comercial, y la agencia considera que abandonar esta inversión sería contraproducente. Sin embargo, Boeing aún debe demostrar la capacidad operativa de Starliner y definir precios competitivos para futuras misiones, especialmente para clientes comerciales.
Implicaciones para la industria espacial estadounidense
John Mulholland, vicepresidente y gerente del programa de tripulación comercial en Boeing, expresó entusiasmo por continuar la asociación con NASA y convertirse en el proveedor preferido para futuros destinos comerciales en órbita. No obstante, la certificación del cohete Vulcan y la definición de costos para la década de 2030 siguen pendientes, lo que genera incertidumbre en el mercado.




