El crecimiento económico de El Salvador, que alcanzó un 5.1% en el segundo trimestre de 2026, no se refleja de manera uniforme en la calidad de vida de las familias, advirtió el economista Rafael Lemus. Según datos del Banco Central de Reserva (BCR), aunque la economía muestra un buen desempeño macroeconómico, el impacto no ha llegado a todos los sectores sociales.
Aumento de precios y deterioro del poder adquisitivo
Rafael Lemus explicó que durante el actual período gubernamental se ha registrado un aumento acumulado del 32% en los precios de los alimentos, lo que implica que las familias necesitan más dinero para adquirir los mismos productos. Este incremento no ha sido acompañado por un aumento proporcional en los salarios, lo que reduce el poder adquisitivo de los hogares.
Modificación de hábitos y endeudamiento en clase media
El economista señaló que la clase media está experimentando un deterioro en su capacidad para cubrir gastos básicos, aunque mantienen bienes como viviendas y dispositivos electrónicos. Este sector ha tenido que recurrir al endeudamiento, reducir el consumo de alimentos y limitar actividades recreativas para ajustarse a sus ingresos.

Impacto en hogares de bajos ingresos y pobreza extrema
El costo de la Canasta Básica Alimentaria supera los $264, dificultando que personas sin empleo formal o con ingresos bajos puedan cubrir sus necesidades básicas. Lemus indicó que la población en pobreza extrema ha aumentado de aproximadamente 360,000 a más de medio millón de salvadoreños en los últimos años, lo que representa un desafío significativo para la política social.
Cuestionamiento al enfoque del crecimiento económico
El economista cuestionó la medición del crecimiento económico basada únicamente en el Producto Interno Bruto (PIB), ya que este no refleja la distribución desigual de los beneficios entre la población. Destacó que sectores como la construcción, el turismo y el consumo impulsado por remesas elevan las cifras sin generar suficientes empleos o mejoras en los ingresos para todos.
Además, Lemus advirtió que el aumento de recursos gubernamentales no garantiza una mejora en la situación de los sectores más pobres, pues la eficiencia del gasto público es un factor clave para traducir esos recursos en soluciones efectivas.
Contexto regional y desafíos futuros
En el contexto de América Central, donde la desigualdad y la pobreza son retos persistentes, el caso de El Salvador refleja la necesidad de políticas económicas inclusivas que promuevan la generación de empleo formal y la mejora del ingreso real de las familias. La desigualdad en el acceso a los beneficios del crecimiento puede afectar la estabilidad social y económica a mediano plazo.
El seguimiento a indicadores como el índice de pobreza, la inflación de alimentos y el empleo formal será fundamental para evaluar la efectividad de las políticas públicas en los próximos trimestres.




