El Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA) – Amigos de la Tierra organizó un encuentro con representantes de diversos partidos políticos salvadoreños para fomentar un compromiso conjunto frente a la emergencia ambiental que enfrenta el país y el mundo. La iniciativa busca integrar la crisis climática y la gestión hídrica en la agenda pública nacional.
Diagnóstico climático y paradoja hídrica en El Salvador
El presidente de CESTA, el doctor Ricardo Navarro, expuso que la temperatura global ha superado el umbral crítico de 1.5 grados Celsius, lo que agrava la crisis climática. Navarro detalló que, aunque El Salvador recibe un volumen considerable de lluvia —similar a los promedios globales de 950 milímetros anuales—, la falta de políticas efectivas para la captación y almacenamiento del agua impide su aprovechamiento sostenible, generando una paradoja hídrica que afecta principalmente a las comunidades más vulnerables.
Riesgos ambientales emergentes y pérdida de biodiversidad
Navarro también alertó sobre la creciente liberación de metano en la Plataforma del Ártico en Siberia Oriental, que pasó de 0.5 millones de toneladas en 2006 a 7 millones en 2013, y advirtió que la liberación de solo 50 gigatoneladas de hidratos de metano podría multiplicar por 12 la concentración actual de este gas, acelerando el calentamiento global.

Además, destacó que desde 1970 la humanidad consume más recursos naturales de los que el planeta puede regenerar, y que en 2021 ya se había agotado el presupuesto ecológico anual el 28 de julio. Esta sobreexplotación ha provocado un colapso del 69% en la abundancia global de especies silvestres entre 1970 y 2018, cifra que se eleva a un 94% en América Latina, evidenciando una acelerada pérdida de biodiversidad.
Escasez de agua potable y desigualdad en la gestión hídrica
El investigador Walter Gómez, también de CESTA, señaló que la escasez de agua potable en El Salvador es resultado de decisiones políticas que favorecen sectores comerciales y megaproyectos en detrimento de comunidades rurales. Esta distribución inequitativa agrava el estrés hídrico y amenaza la seguridad alimentaria, especialmente ante fenómenos meteorológicos como el ‘Súper Niño’, que altera los patrones de lluvia y prolonga las sequías en el corredor seco.
Compromiso político para un pacto ambiental
La jornada culminó con el acuerdo de conformar una Mesa de Pacto Ciudadano y Política, donde los partidos designarán delegados para revisar la documentación técnica presentada por CESTA y avanzar hacia un Acuerdo Interpartidario por El Salvador y el Medioambiente. Este pacto, previsto para firmarse en enero de 2027, pretende comprometer a futuros gobiernos a abandonar políticas permisivas y priorizar la sostenibilidad ambiental.
CESTA también enfatizó la urgencia de implementar políticas estatales contra la contaminación por plásticos de un solo uso, destacando iniciativas locales en municipios como Perquín y Suchitoto que han adoptado ordenanzas pioneras para reducir estos residuos.




