Un reciente estudio publicado en la revista Science ha revelado que las aves marinas conocidas como alcatraces Manx experimentan un fenómeno similar al jet lag humano durante sus vuelos prolongados sobre el océano Atlántico Norte. Esta alteración en su reloj biológico interno afecta la precisión de su navegación basada en el Sol.
Jet lag en aves marinas: cómo afecta su orientación
Los alcatraces Manx, aves de tamaño medio que anidan en islas costeras del Atlántico Norte, pueden recorrer distancias de hasta 1,000 kilómetros en sus viajes de alimentación. Para regresar a sus colonias, estas aves utilizan un sentido del mapa posiblemente basado en olores y emplean el Sol como brújula para orientarse. Sin embargo, el movimiento del Sol durante el día requiere que su reloj interno esté sincronizado con la hora local para mantener una navegación precisa.
Según explicó Patrick Lewin, ecólogo conductual y sensorial de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, el reloj biológico de los alcatraces se recalibra únicamente al amanecer y al atardecer. Esto genera un desfase temporal de aproximadamente cuatro minutos por cada grado de longitud que recorren durante el día, provocando que las aves calculen incorrectamente la posición del Sol y se desvíen de su rumbo.
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El equipo de investigación analizó datos de 3,688 viajes de alimentación realizados por 1,045 alcatraces Manx desde 2004, utilizando dispositivos GPS que registraron sus trayectorias. Identificaron los vuelos de regreso a las colonias, caracterizados por trayectos rectos y rápidos, y calcularon el desfase horario acumulado desde el último amanecer observado por el ave.
Los resultados mostraron que las desviaciones en la orientación coincidían con las predicciones basadas en el desajuste del reloj interno y la navegación solar. Las desviaciones máximas alcanzaron hasta 15 grados, aunque el impacto en la distancia total recorrida fue limitado, agregando aproximadamente cinco kilómetros en un vuelo de 1,000 kilómetros.
Implicaciones y futuras investigaciones
El estudio sugiere que, aunque el jet lag afecta la brújula solar de estas aves, su sentido del mapa les permite corregir la trayectoria y minimizar el error. Además, se observó que al seguir líneas costeras, las aves también presentan desviaciones relacionadas con este fenómeno, lo que podría indicar la coexistencia de sistemas de navegación paralelos.
Patrick Lewin señaló que aún no se ha investigado si estas alteraciones temporales afectan otros aspectos del comportamiento de las aves, como sus patrones de alimentación o éxito reproductivo. Además, plantea la posibilidad de que otras especies que viajan grandes distancias o habitan zonas polares también experimenten jet lag, abriendo nuevas líneas de investigación sobre adaptaciones evolutivas a este fenómeno.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la biología de la navegación animal, sino que también podría inspirar mejoras en sistemas de navegación autónomos y ofrecer perspectivas para mitigar el jet lag en humanos.




