Los terremotos de 2001 le dejaron una lección al país: construir verticalmente ahora se hace con estrictos protocolos en la industria de la construcción formal, según el presidente de la Cámara Salvadoreña de la Construcción. Sin embargo, no pueden asegurar que estos lineamientos se sigan en el sector informal.
El 13 de enero de 2001, un terremoto de 7.6 grados con epicentro en el océano Pacífico sacudió El Salvador, y un mes después, el 13 de febrero, otro sismo de 6.6 grados golpeó la zona central: en conjunto dejaron más de mil fallecidos, miles de lesionados y decenas de miles de viviendas destruidas, lo que marcó un antes y un después en la forma de construir en el país.
Tras aquellos sismos, las autoridades reforzaron el cumplimiento de las normas sísmicas y los códigos de construcción: los edificios verticales que hoy se levantan en la capital deben cumplir con estudios de suelo, diseños sismorresistentes y supervisiones técnicas obligatorias, protocolos que la construcción formal aplica en cada proyecto.
El sector de la construcción se mantiene en crecimiento en El Salvador, con un aumento superior al 22% y unos 165 mil empleos generados, según los balances de la Cámara Salvadoreña de la Construcción (CASALCO), que también advierte que en el sector informal, sin supervisión técnica, no puede garantizarse el cumplimiento de esos lineamientos.