La escalada en Irán podría tener efectos adversos en la economía, por el incremento del precio del petróleo, y esto de forma global, lo que abarcaría a El Salvador, según la información difundida. Al estar bajo ataque el país con una de las mayores reservas de petróleo del mundo, el conflicto podría tener algunos impactos económicos globales, incluso en el país, con el encarecimiento del combustible, señala el economista César Villalona, quien sostiene que esto podría suceder únicamente si el conflicto se extiende.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado a finales de febrero, elevó la cotización del petróleo de referencia West Texas Intermediate (WTI) hasta superar los 119 dólares por barril, el nivel más alto desde 2022, según reportó El Diario de Hoy. Irán controla el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo que se comercializa a nivel global, y las amenazas sobre esa ruta elevaron la incertidumbre en el mercado petrolero internacional, agregaron los reportes.
En El Salvador, la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM) anunció los nuevos precios de referencia de los combustibles con un aumento de hasta cinco centavos por galón, vigente desde inicios de marzo, atribuido a la crisis en Medio Oriente, según la información oficial. El país importa la totalidad del petróleo que consume y utiliza como referencia la cotización del WTI, por lo que cualquier cambio en el mercado internacional se traslada con rapidez al precio de la gasolina y el diésel, indicó el reporte.
Gremiales como la Asociación Salvadoreña de Distribuidores de Productos de Petróleo anticiparon nuevas alzas ante la volatilidad del mercado, mientras que transportistas advirtieron sobre un «efecto cascada»: el alza del diésel encarece el flete y, eventualmente, el precio final de los alimentos y mercancías, según los reportes de El Diario de Hoy y Derecho y Negocios. El Banco Central de Reserva reportó que el país importó más de 2,338 millones de dólares en petróleo y derivados durante el año anterior, de los cuales el 88 % provino de empresas de Estados Unidos, agregó el reporte.