Alquilar la vivienda en plataformas digitales en modalidad de corta estancia se puede hacer en el país, pero no existe una regulación donde se norme de qué forma: con el crecimiento del turismo, aplicaciones como Airbnb han tomado relevancia, y es común que quienes viven en zonas residenciales se quejen por exceso de ruido o porque los huéspedes hacen fiestas en horas de la noche.
En San Salvador, el mercado de alquileres temporales creció de forma acelerada y actualmente el 0% de los anuncios cuenta con licencia formal, una situación que genera un entorno operativo flexible pero expone a los anfitriones a posibles cambios normativos, según un análisis difundido en abril de 2026.
Los expertos jurídicos advierten que la Ley de Propiedad Inmobiliaria por Pisos y Apartamientos permite que las juntas de condominio establezcan restricciones para preservar la convivencia, y que las alcaldías pueden intervenir ante afectaciones al orden público o infracciones a ordenanzas municipales por ruido, lo que puede derivar en multas.
En abril de 2026, la diputada Claudia Ortiz propuso crear un impuesto del 3% sobre los alquileres turísticos para financiar programas de vivienda accesible, pero la iniciativa no avanzó: el oficialismo negó sus votos, según reportó La Prensa Gráfica.



