A pocos días de que la feligresía católica sea parte de la Transfiguración, un evento religioso que inicia el 5 y finaliza el 6 de agosto, en el contexto de las fiestas patronales de San Salvador, surge la pregunta: ¿qué significa hoy en día para la juventud este tipo de tradiciones, tomando en cuenta que cada vez son menos los jóvenes que participan?, según la información difundida.
Las fiestas patronales de San Salvador, conocidas como Fiestas Agostinas, se celebran en honor al Divino Salvador del Mundo: el 5 de agosto se realiza una procesión con la imagen que parte de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús y termina frente a la Catedral Metropolitana, donde se lleva a cabo la representación de la Transfiguración, y el 6 de agosto se celebra una misa solemne para cerrar las fiestas, que es asueto nacional, de acuerdo con la tradición de la Iglesia católica salvadoreña.
Desde 1777 el recorrido tradicional de la procesión partía de la iglesia El Calvario hasta la Plaza de Armas, donde se realizaba la transfiguración; en 1963, monseñor Luis Chávez y González decidió que la salida fuese desde la Basílica del Sagrado Corazón para darle mayor recorrido a la procesión, y prometió que cada 5 de agosto el Divino Salvador del Mundo visitaría la iglesia El Calvario, una promesa que todavía se cumple, según la información difundida.
La Transfiguración, conocida popularmente como «La Bajada», se completa con el cambio de vestiduras de la imagen del patrono frente a la Catedral Metropolitana, un acto que reúne a miles de fieles. La participación de cargadores provenientes de distintos puntos del país y la transmisión de la fe de padres a hijos mantienen viva una de las festividades más representativas de San Salvador, aunque la presencia de los jóvenes sigue siendo un reto para las cofradías, concluyó la información difundida.



